Arnau Ortiz ya es, oficialmente, jugador del primer equipo del Atlético de Madrid. Lo que hace apenas unos meses podía parecer una posibilidad remota -aunque merecida- se ha convertido en una realidad: el futbolista catalán continuará a las órdenes de Diego Pablo Simeone durante la temporada 2026/27 y lucirá el dorsal 16, que había quedado libre tras la salida de Nahuel Molina.
Su historia merece una atención especial. Arnau no llega al primer equipo después de una trayectoria lineal ni de haber tenido siempre las puertas abiertas del fútbol profesional. Todo lo contrario. Su camino ha estado marcado por cesiones, cambios de equipo y categorías, hasta encontrar en el Atlético la oportunidad que necesitaba para demostrar todo lo que llevaba dentro.
El atacante pasó por las categorías inferiores del fútbol catalán y llegó a competir en Segunda RFEF con Peralada y Penya Deportiva, antes de dar el salto a Primera RFEF con Murcia y Atlético Madrileño. También conoció la Segunda División con Eldense y Cartagena, además de probar fortuna en Polonia, donde llegó a disputar encuentros tanto en Primera como en Segunda categoría. Hace apenas un año estaba en el fútbol polaco. Ahora se prepara para disputar la Champions League con el Atlético, aunque no es su primera aventura por Europa, ya que jugó Conference League con el equipo polaco.

23 goles para cambiar su historia
La temporada 2025/26 fue el punto de inflexión. Con el Madrileño, Arnau Ortiz firmó 23 goles en Primera RFEF, convirtiéndose en el máximo goleador de la competición en fase regular y en uno de los grandes nombres propios de la categoría. Una cifra especialmente llamativa si se pone en contexto: marcó los mismos 23 tantos que había conseguido en los 180 partidos anteriores de su carrera. Pero sus números no se quedaron únicamente en la capacidad para encontrar portería. Arnau fue uno de los grandes argumentos ofensivos del filial rojiblanco y mostró una capacidad decisiva en los metros finales. Sus registros reflejan 0.72 goles generados por 90 minutos y un 19% de efectividad en sus remates.
El rendimiento con el Madrileño le abrió la puerta de una pretemporada con el primer equipo. Y ahí volvió a responder. Arnau aprovechó cada oportunidad que le dio Simeone, hasta convertirse en una de las grandes revelaciones del verano y convencer al cuerpo técnico de que podía tener un sitio en la plantilla. La confirmación llega, además, después de una serie de circunstancias que facilitaron que pudiera disfrutar de más minutos, pero que por sí solas no explican su presencia en el primer equipo. La ausencia de varios futbolistas internacionales durante buena parte de la pretemporada y la lesión de Alexander Sørloth le dieron espacio, pero fue su rendimiento el que terminó decidiendo la balanza.
En los partidos de preparación ha demostrado que puede ser un recurso útil en diferentes posiciones del ataque. Ha jugado tanto en las bandas como en punta y esa polivalencia ofensiva es uno de los aspectos que más opciones puede darle con Simeone. Su velocidad, capacidad para atacar espacios, desborde y facilidad para llegar al área le convierten en un perfil diferente dentro de la plantilla.

De estar en Polonia a jugar con el Atleti
Hay una frase que resume perfectamente su historia: "Que la suerte te pille trabajando". Arnau ha tenido que recorrer un camino mucho más largo de lo habitual para llegar hasta aquí. La oportunidad apareció, pero encontró a un jugador preparado para aprovecharla. Hace un año competía en el fútbol polaco. Hoy es jugador del primer equipo del Atlético de Madrid. El salto es enorme, pero también lo es el trabajo que hay detrás para conseguirlo. Con 24 años, Arnau ha encontrado finalmente el premio a una carrera en la que nunca dejó de insistir.
Ahora comienza la parte más difícil: mantenerse. El propio salto al primer equipo no garantiza minutos y tendrá que competir con jugadores de enorme jerarquía. Sin embargo, las primeras semanas han dejado suficientes argumentos para pensar que Arnau no ha llegado al Atlético para ser una simple presencia testimonial.
La lesión de Sørloth y el regreso progresivo de los internacionales pueden darle una oportunidad importante en este inicio de temporada. Simeone tendrá que decidir dónde encajarlo y cuánto protagonismo darle, pero el atacante ya ha hecho lo más complicado: convencer al entrenador de que merece quedarse. Arnau Ortiz ya tiene su sitio en el primer equipo. El siguiente capítulo de su historia empieza ahora. Y después de todo lo que ha tenido que recorrer para llegar hasta aquí, nadie puede decir que no se lo haya ganado.
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