Su temporada en Italia con la Roma ha sido de notable alto. La llegada de Gasperini ha supuesto una evidente mejora en las cualidades ofensivas del centrocampista francés. Ha jugado en el sector izquierdo del doble pivote del innegociable 1-3-4-2-1 del extécnico de la Atalanta, y la propuesta tan eminentemente propositiva ha hecho que ya se vea a Manu Koné como un jugador mucho más completo que un mero centrocampista defensivo por cualidades físicas, cliché habitual en futbolistas de su físico y posición.
Tal ha sido su temporada que esta se ha visto redondeada con la convocatoria al Mundial por parte de Deschamps, que, entre otros candidatos, prescindió de Camavinga en favor de Koné. En principio cuarta opción para el doble pivote tras Tchouaméni, Rabiot y el mítico N'Golo Kanté, fue titular por sorpresa en la segunda jornada de la fase de grupos, siendo uno de los jugadores más destacados en la clara victoria de Francia ante Irak (3-0).

Si bien es cierto que fue un partido de una sola dirección debido a la mayúscula superioridad del combinado francés, Manu Koné demostró criterio cada vez que intervino en las secuencias de pase, exhibiendo una óptima velocidad gestual para no ralentizar e incluso acelerar las combinaciones, un aspecto que no suele ser tan frecuente en jugadores de condiciones similares —el ejemplo de Tchouaméni resulta ilustrativo—. Además, esa superioridad de Francia posibilitó que, tras la pérdida, estuviese bien posicionado en campo contrario para activar una de sus mayores virtudes: defender hacia adelante y condicionar al jugador sobre el que salta para recuperar.
PERFIL Y ENCAJE
Una vez destacado que es un jugador óptimo en el pase y que necesita de un equipo proactivo tras la pérdida para poder defender hacia adelante, podemos decir que es un enorme ganador de duelos y un futbolista al que es dificilísimo regatear, gracias a la combinación de inteligencia defensiva y aptitudes físicas. En lo creativo, no hay que esperar de él que rompa sistemas defensivos mediante pases capaces de superar líneas, pero sí puede hacerlo a través de la conducción, ya que en ella puede sacar a relucir toda su potencia.
En cierta manera, su caso recuerda al de Johnny Cardoso. Aunque tanto el estadounidense como Koné prefieren jugar hacia adelante y abarcar mucho terreno, ambos poseen condiciones con y sin balón para desempeñarse como primeros mediocentros. Y creo que ese sería el encaje ideal del centrocampista francés, cuya influencia debe estar relacionada con la primera y la segunda altura, pero sin pisar la tercera, ya que no tiene cualidades para aportar de manera diferencial en esas zonas de tres cuartos de campo rival.
Seguramente, su posición ideal sea la de compartir la sala de máquinas con un perfil más ofensivo que él, pero que también tenga la capacidad de acudir a recibir el primer pase en fase de creación y que, tras la pérdida, pueda ajustar el mediocampo mientras Koné salta a la presión. Sin embargo, al igual que ocurre con Johnny Cardoso, posee aptitudes físicas, tácticas y técnicas suficientes como para invertir en él como primer mediocentro por detrás de dos interiores.

En definitiva, podría ser un centrocampista más mixto que Hjulmand y Joao Gomes, porque lógicamente tiene un motor que no tiene el centrocampista danés, pero a su vez tiene más fútbol en posicional que el brasileño del Wolves. Veinticinco años recién cumplidos, puede estar en un momento ideal para hacer una apuesta por él, ya que llegaría con todo su potencial desarrollado y en marcha, pero sin llegar todavía al pico de carrera que suelen tener los centrocampistas sobre los 27-28 años.
Comentarios
24/6/26, 13:32
Estupendo análisis. Para mí, que apenas veo fútbol internacional, viendo sus high lights es el medio centro que más me ha gustado de todos los que se han vinculado con el Atleti.
24/6/26, 13:06
Cristinoooo, que vuelva la Lupa del Mundial