Me gustó mucho la progresión y la variedad competitiva del Rayo en la temporada pasada. Íñigo ha conseguido que el conjunto de Vallecas sea un equipo con argumentos defensivos para resistir en escenarios de máxima dificultad, donde, evidentemente, les cuesta más imponer una propuesta con la proactividad ofensiva y la verticalidad que les ha caracterizado desde la etapa de Iraola, en la que Íñigo era su segundo. Vuelvo a mencionar la falta de gol, pero es que hay que ser muy bueno como equipo en diversos aspectos del juego para acabar octavos con una cuota goleadora tan baja.
Acierto el fichaje de Luiz Felipe, una garantía de rendimiento para competir por un puesto con Mumin. Lejeune es indiscutible, entre otras cosas por su gran nivel en la salida de balón, un aspecto que Íñigo fue mejorando y potenciando a nivel colectivo, con el transcurso de la temporada. Clave la continuidad de Ratiu, que desde el lateral derecho es una de las mayores armas ofensivas por su imprevisibilidad, ya que genera tanto yendo hacia dentro como yendo por fuera.
A expensas de que el fichaje de Alemao salga bien, Íñigo volverá a necesitar que sus jugadores de segunda línea —Álvaro García, Isi y principalemente De Frutos— sean claves tanto en la generación de juego como en la aportación de goles y asistencias.

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