La llegada de Grimaldo, llevada a lo estrictamente deportivo, puede —y debe— suponer mucho más que el fichaje de un lateral izquierdo. Siempre ha sido un lateral diferencial en ataque, y así era su uso en el Benfica. Xabi Alonso lo incorporó cuando llegó al Leverkusen y le otorgó un rol tremendamente innovador, que ha mantenido hasta hoy y que le ha convertido en uno de los laterales más influyentes del mundo en fase ofensiva, tanto por sus números como por su impacto en la estructura táctica del equipo.

Su fichaje es uno de los más llamativos de los últimos años por todo lo que puede cambiar y absorber en la fase ofensiva del Atlético. Hablando claro, no tendría sentido haber ido a por Grimaldo para que su rol ofensivo fuese el mismo que ha tenido Ruggeri. Quizá para quienes todavía piensan que lo lógico en un lateral es que simplemente aporte amplitud, profundidad y buenos centros al área, esta afirmación pueda parecer exagerada. Sin embargo, basta con ver un solo partido de Grimaldo en Alemania para comprobarlo: es un auténtico quebradero de cabeza para los sistemas defensivos rivales. Es muy difícil contrarrestar las ventajas que te proporciona un lateral capaz de iniciar la jugada en amplitud, progresar por dentro conforme avanza la acción y terminar apareciendo en zonas de mediocentro, mediapunta o incluso dando apoyo en corto al extremo de la banda contraria.
Grimaldo reúne un talento y un IQ futbolístico excelentes para mejorar la secuencia de pases con su participación, detectar espacios libres que ocupar para ser dañino sin balón, filtrar el último pase propio de un mediapunta y ejecutar centros con una precisión extraordinaria, tanto en juego dinámico como, sobre todo, a balón parado, donde probablemente sea el mejor lanzador zurdo del mundo. Una de las consecuencias más interesantes de su llegada es que permitirá al Atleti 'juntarse en la izquierda' para atraer la presión rival y liberar el lado débil. De este modo, el equipo asumiría que su principal foco asociativo estaría en ese costado, donde Grimaldo encontraría compañeros con los que intercambiar posiciones, asociarse y potenciar sinergias, como Lookman, Baena e incluso Hancko. Esto, a su vez, generaría situaciones mucho más favorables para la banda derecha, donde hay futbolistas más diferenciales atacando espacios que participando en ataques posicionales largos, como Giuliano, Llorente o incluso Barrios.

No obstante, es importante reseñar que Grimaldo no es una debilidad defensiva, por mucho que su influencia ofensiva acapare la mayoría de los focos. De hecho, en esta comparativa con Cucurella, más allá de reflejar el enorme peso ofensivo de Alejandro respecto al exlateral del Chelsea, también se evidencia que sus registros defensivos durante la pasada temporada fueron muy similares a los de un especialista defensivo de primer nivel como Marc Cucurella.

En definitiva, independientemente de que el sistema sea con laterales o con carrileros, Simeone debe permitir a Grimaldo «ser Grimaldo». Y si puede ser ese jugador en el que importa mucho más sus funciones que su posición, un Atleti habituado a fallar en días concretos por falta de imprevisibilidad, de repente suma a uno de los jugadores más imprevisibles del fútbol actual.
Comentarios