Hay victorias a lo largo de una temporada que, inconscientemente, se infravaloran. En otras temporadas —mismamente, la pasada—, la suma de Vitoria, la competitividad del Alavés y los efectos de un parón eterno en el que el Atleti tuvo diecisiete jugadores internacionales acababa dando negativo.
Por eso, es una gran noticia que el Atleti vuelva a ganar esos partidos en los que no sé si se ganan las ligas, pero que, a buen seguro, sí se pueden perder. Y en los que el Atleti se había vuelto especialista en dejarse puntos.

Simeone rotaba de inicio a Pubill, Hancko, Kang-In Lee y Baena. Incluso podemos meter aquí a Julián. Tras unos minutos iniciales de tanteo, el Atleti se adueñó estructuralmente del partido, con buenos circuitos asociativos y bien preparado para la contrapresión. No era un juego espectacular —era insensato esperarlo por los condicionantes que hemos explicado antes—, pero la sensación de tener todo controlado era muy evidente.
Más allá de esto, y con permiso de un Grimaldo en el que en breve ahondaremos, hay que hablar de Johnny Cardoso. Otro partido espectacular del estadounidense, omnipresente en todas las facetas del juego. Además, volvió a encargarse de bascular hacia el sector izquierdo, permitiendo volar a Grimaldo y liberándolo de buena parte de las preocupaciones defensivas que podrían limitarle en ataque.
De todo lo que ha mejorado Johnny respecto a la pasada temporada, más allá de haber dejado atrás los problemas de tobillo, me quedo con la personalidad que le está dando a su juego. Quiere que todos los balones pasen por él y está imprimiendo a sus acciones una velocidad gestual que no vimos la temporada pasada.
EL''LATERAL'' INDETECTABLE
Y llegamos a Alejandro Grimaldo, el MVP del partido. Tras marcar y asistir en Anoeta, jugar muy bien contra Osasuna y volver a marcar contra el Madrid, este ha sido, más allá de ser el partido en el que anota su primer gol en juego dinámico, el más completo hasta ahora. También el que mejor define quién es como jugador y todo lo que puede aportarle al Atleti en el día a día liguero.
Hemos insistido mucho aquí en que, ante rivales que defienden por acumulación en bloques bajos y estrechos, tener un lateral con la creatividad y el entendimiento del juego de Grimaldo, capaz de ocupar tantas zonas interiores, es una de las mejores armas para encontrar grietas en esas defensas. El gol es un gran ejemplo. Lookman recibe en amplitud y Grimaldo se queda en el pico del área. Amaga con ir al espacio, pero finalmente se queda en su sitio. Cuando el balón le va a llegar, un rebote lo supera. Sin embargo, Grimaldo identifica el espacio que ha dejado libre el defensor que ha saltado a interceptar y aprovecha la buena cara de Jonathan David para marcar. Una jugada que, junto con el partido en general, explica por qué lleva tantas temporadas siendo uno de los defensas más influyentes del mundo en términos ofensivos.
Todo iba a la perfección —obviando otro partido nefasto de un Lookman que empieza a preocupar—, pero quedaba «el tiro en el pie» de Le Normand. Es cierto que la acción podría no haberse señalado y que quizá no habría pasado nada, pero Robin siempre compra papeletas con esa absurda manera de agarrar y, sobre todo, de mostrarle al mundo que lo está haciendo. Empate inesperado y, como se vio en el segundo tiempo, una acción que hizo daño al conjunto de Simeone.
El técnico argentino cambió al descanso a Lookman y Jonathan David —que merecía unos minutos más— por Baena y Julián. El equipo perdió ritmo con y sin balón y, además, el Alavés había conseguido corregir parte del enorme impacto que estaba teniendo Grimaldo. La entrada de Kang-In Lee y la expulsión de Ángel Pérez -ambas sobre el minuto 60- parecían decantar definitivamente el partido a favor del Atleti, pero al equipo le siguió costando encontrar fluidez. Tampoco consiguió encontrar con continuidad a Kang-In Lee, que abría el campo por la derecha para recibir y generar desde ahí hacia dentro.
Sørloth entró por Giuliano y el equipo mejoró, no tanto por méritos del noruego como porque Julián pudo jugar más libre sin que eso significara dejar al equipo sin una referencia entre centrales. Y, sobre todo, porque Baena pudo juntarse con Grimaldo en el sector izquierdo. Ambos demostraron que se entienden a la perfección. El almeriense era el más activo, pero pasaban los minutos y el empate parecía cada vez más probable. Pero...
LA GRANDEZA DEL CENTRAL ''DELANTERO''
Llevaba varios minutos el Cuti acabando las jugadas en el área rival, volviendo a defender y yendo de nuevo a cargar el área... hasta que se quedó de «9». Ya había demostrado su faceta de líder, su nivel de defensor absolutamente élite y su enorme capacidad para sacar el balón jugado. Pero quedaba por mostrar la del «Cuti delantero». El argentino es uno de los mejores defensas del mundo rematando de cabeza en el área rival, tanto a balón parado como en juego corrido. Y no solo por su capacidad en el juego aéreo, sino también por su insistencia e nteligencia.
Fijaos en los movimientos sin balón del Cuti cuando recibe Baena. El centro con el exterior de Álex es un espectáculo, pero la combinación de cómo interpreta la acción el Cuti y cómo ejecuta el remate para poner el 1-2 es una salvajada. El partido había llegado a ese punto en el que solo lo podía ganar un ganador. Y el Atleti ha fichado a uno de los mejores ganadores del mundo.
Pd: Ya hablaremos de lo que dice de Sørloth que tenga que ser un central quien marque el gol que esperas de un delantero al que, en parte, tienes precisamente para estos contextos de partido.
Cuarta victoria consecutiva. Y, como siempre decimos, qué importante es construir y seguir mejorando con el tiempo que te da ganar. Pero, sobre todo, es ilusionante ver que el Atleti, desde tan pronto, está empezando a ganar tipos de partidos que hacía mucho que no ganaba.
Comentarios
11/10/26, 12:50
Se salva Le Normand... #fueralenormand
11/10/26, 11:39
Vergüenza ajenaver a Sorlothdeambumar y David sentado. Llegué tarde al partido y pensé que le había sacado ANTES que a David. Lo cuál es muy de Cholo, hacer favores a desechos de futbolistas, tanto como reconvertir y resucitar joyas como el caandiense.