Es difícil intentar analizar una derrota desde el positivismo. Se suele tender a criticar, por exceso de conformismo, al pensamiento positivo tras un resultado negativo. En mi humilde opinión, es todo lo contrario: fortalecer lo que has hecho bien pese a la derrota es el camino más ambicioso posible. Más allá de la propia dificultad del partido, tanto por nivel futbolístico del Liverpool como por el factor localía, la dura derrota en San Mamés era peligrosa de cara a cómo afrontar esta exigente prueba.
Simeone introdujo variaciones significativas: entraron Cuti, Koke y Julián por Grimaldo, Hjulmand y Lookman, pasando Giuliano al carril izquierdo. Desde el primer momento se evidenció que Simeone quería tener las amenazas de Giuli y Llorente al espacio, atacando la espalda del lateral de su lado y el intervalo entre este y su central cercano.

La primera media hora del Atlético de Madrid fue excelente. El gol, tras una posesión donde tuvo calma y personalidad para reiniciar varias veces hasta encontrar las ventajas interiores claves para girar y verticalizar hacia el desmarque diagonal de Llorente —gran interpretación de la jugada y asistencia de Julián—, ejemplifica a la perfección ya no solo la valentía de la propuesta, sino la lógica por el tipo de centrocampistas y atacantes que tiene en liza Simeone.

Estuvo a punto de hacer Julián el 0-2 con un gran disparo de la frontal. Fue creciendo el Liverpool, que ajustó su presión alta y empezó a crecerse de manera mayúscula desde el recuperar balones en campo del Atleti: muchas pérdidas en salida de balón, como la de ese empate a uno que cambió por completo la dinámica del partido. Cuando tu propuesta es tan propositiva y tienes tantos jugadores que disfrutan yendo al apoyo para recibir en corto aun sintiendo el acoso de su par, lógicamente el riesgo de pérdida crece.

Sinceramente, creo que hay que naturalizar esto: el Atleti es un gran equipo juntándose en torno al balón —muy selección argentina— para viajar juntos, atraer e intentar aprovechar las ventajas que ha generado esa atracción. Pero enfrente hay un rival que tiene en la presión uno de sus principales argumentos y que también se aprovechó de que, tanto a nivel individual como de funcionamiento colectivo, al Atleti se le nota lejos de estar en un momento físico óptimo, aspecto necesario para tener más fluidez y reducir esos riesgos de los que hablamos.
Una pena que el gol del 1-1 llegase tras un error del Cuti Romero, porque no hace justicia a lo que fue su partido antes y después: fue de largo el mejor central del equipo, el que más jerarquía, contundencia y conexión al partido demostró, además de preciso en la salida de balón, siendo clave sus pases filtrados en esa fantástica puesta en escena de los primeros treinta minutos. Pubill y Hancko, lejos ambos de su nivel medio, tienen que subir ya sus prestaciones para confiar en que, con el argentino, el Atleti puede acabar ganando contundencia defensiva, aspecto donde sí entiendo que haya cierta preocupación porque, actualmente, tienes la sensación de que con poco nos están haciendo gol —y eso puede ser peligroso por frustrante—.

El gol de Mac Allister a los cinco minutos del segundo tiempo fue una losa, ya que permitió al Liverpool jugar con la ansiedad y la frustración del Atleti, además de por los riesgos posicionales lógicos de la necesidad de intentar remontar. Y en esta situación de partido, quizás reside el mayor margen de mejora ofensivo: el Atleti tiene que intentar encontrar cierto equilibrio en su propuesta ofensiva. Es evidente que la tenencia de balón es la apuesta y debe ser el camino, pero hay que compensarlo con acciones más directas, con jugadores que insistan en tirar desmarques de profundidad, ya no solo por la posibilidad de recibir, sino por poder liberar a un tercer jugador y darle ventajas. El ejemplo individual de Julián puede ser el más esclarecedor: hizo un muy buen encuentro viniendo a recibir, girando y asociándose, pero hay situaciones del partido donde es mucho más necesario que aguante la posición de nueve y esté al límite del fuera de juego para estar más cerca del gol. Tampoco puede permitirse Simeone que Lookman entre de revulsivo y juegue 30' de peticiones de pases al pie, sin ofrecer nada con y sin balón fuera del guion para complicar a un Liverpool que acabó defendiendo de manera cómoda.

Los cambios no le están sentando bien al equipo, y seguramente aquí esté uno de los aspectos donde Simeone deba mejorar, pero es cierto que en estos momentos iniciales, el físico de los jugadores manda y posiblemente por eso estemos viendo a Kang-In Lee ser cambiado pronto pese a que, mientras le dura la gasolina, siempre esté siendo uno de los dos mejores jugadores del equipo. Sin Barrios ni Kang-In Lee, con varios jugadores cansados y con una nula aportación de los jugadores que entraron de revulsivos, dio la sensación de que el Atleti no podría conseguir empatar ni jugando tres días seguidos.
No cuenten conmigo para 'salir a las calles' por una derrota en Anfield, en la jornada uno de un formato Champions que minimiza muchísimo los efectos de una derrota. Sinceramente, creo que este era un partido para confirmar tu apuesta, no transmitir que vas de farol y pagar el peaje pensando en lo ilusionante del destino al que vas, y no por las monedas que te dejas en el trayecto.
Trust the process.
Comentarios
10/9/26, 10:58
Simeone debe entender que Giuliano es un jugador muy válido con su presión y agresividad hacia delante, si lo va tener hacer pases hacia atrás y correr la banda como pollo sin cabeza para llegar tarde por la paliza que lleva no tiene nivel para ser de la primera plantilla.
10/9/26, 10:39
Mucha gente quería un cholo que hiciese otra cosa y aquí lo tenemos y la forma de generar peligro es ahora otra y a la que no estamos acostumbrados. Se están buscando y encontrando más formas de hacerlo y en diciembre podemos llegar con un equipo con más recursos arriba que el del año pasado.
10/9/26, 9:21
Grandísimo artículo, y grandísima sensación la que comentas. No salimos a especular, slaimos a hacer lo que llevamos intentando desarrollar varios años, pero el caso es que este año TENEMOS las piezas, y es genial que Cholo no se dispare al pie ralentizando el cambio ofensivo del equipo. Pero es verdad lo que dice Abeyi, me cuesta horrores ver como al Aleti le cuesta combinar y avanzar, me saca de quicio que determinados jugadores no tengan el piloto hacia adelante y tengan más de compañero de pase a Oblak que intentar romper líneas. Imagino que es difícil saber que las pérdidas te van a penalizar con alguien como Cholo, pero es que si las conviertes en pases de gol como el de Julián estás también diciendo al cholo que no tenga miedo de atacar.
10/9/26, 9:15
Yo lo que noto es que no somos capaces de generar peligro, tenemos mucho la bola y mucho pase pero se necesitan mas desmarques o un futbol mas vertical, a la que se nos medio encierran atras no hay quien sea capaz de generar un minimo de peligro.