Hasta en tres ocasiones distintas necesitó Diego Pablo Simeone centrar la entrevista en los micrófonos de DAZN en todo lo que aconteció sobre el terreno de juego durante el derbi en el Metropolitano frente al Real Madrid y no en el relato de la polémica por la actuación arbitral de Ortiz Arias. “Más allá del detalle de una o dos expulsiones, las que quieran, hubo un dominante claro. Y hubo un equipo que no jugó el partido que normalmente esperaba jugar", insistía en la rueda de prensa posterior sobre el campo cada vez que le preguntaban por las decisiones del colegiado madrileño. El partido que cuajó el Atlético de Madrid fue tan bueno, tan astuto y tan dominante que centrar el debate en cualquier aspecto que no haya sido su superioridad es hacerse trampas al solitario, un insulto para la inteligencia.
El ‘Cholo’ jugó desde la pizarra dos partidos muy diferentes dentro del mismo, uno donde desgastó al rival durante la primera parte con la clásica tensión que se vive en un derbi. Los duelos contra el vecino se suelen caracterizar por ser de pierna dura, citas volcánicas, de pequeñas batallas en medio de la guerra, con Marcos Llorente y Johnny Cardoso sellando el pasillo central con argamasa. Y otro segundo acto en el que Koke Resurrección entró como solución para gobernar desde la medular, dando fluidez a la circulación. El capitán, tantas veces ridiculizado por la afición rival, empequeñeció una vez más al conjunto blanco tomando el mando del derbi.

El Real Madrid fue en el derbi un equipo pequeño, que no tuvo salida y optó por replegar, sin actitud ni ganas. No jugar a absolutamente nada es, quizás, el principal aspecto al que debe prestar atención Jose Mourinho durante estas tres semanas de parón por compromisos internacionales si quiere regar de títulos a la entidad de Chamartín tras dos años en blanco. El claro agarrón de Dean Huijsen a Giuliano Simeone como último hombre provocando el penalti facilitó la faena al Atleti, que tan solo tuvo que juntarse, sumar pases y firmar largas posesiones para desorganizar a un rival que se resquebraja con muchísima facilidad como consecuencia de su falta de voluntad, de compañerismo, de hambre y de alma.
Durante largos tramos del segundo periodo, el Real Madrid acumulaba casi tantos pases (155 completos en todo el segundo acto) como los que iba repartiendo Koke Resurrección de forma individual (62 en 45 minutos) para poner de manifiesto que el control, el gobierno y las intenciones vestían de rojiblanco. El porcentaje de posesión de los merengues tras el descanso fue de un 34%, el más bajo en un encuentro liguero desde octubre de 2025 (26% contra el Barcelona en el Santiago Bernabéu). En ese sentido, nadie ha dado más pases que el Atleti (618) contra ellos en sus 20 últimos encuentros ligueros, la suma más alta desde el Barcelona en la campaña 2025/26 (640).
El Real Madrid no generó peligro en todo el partido: su 0.30 es el xG más bajo de las últimas cinco temporadas en LaLiga
Sin el balón en posesión y sin ningún ánimo de compensar sudando la gota gorda, el Real Madrid fue un títere en las manos del Atlético de Madrid. Desde el chut de Kylian Mbappé en el 39:39, los merengues tardaron 37 minutos en volver a probar a Jan Oblak con el remate de Yan Diomande (76:26). Su partido no solo fue pobre desde el juego, también en lo numérico. Solo completó seis acciones con balón en área rival en el segundo tiempo y únicamente realizó dos remates desde el 1-0 de Grimaldo. En el cómputo total del partido su xG fue de 0.30 (0.17 en juego abierto), el registro más bajo en un partido de LaLiga a lo largo de las últimas cinco temporadas (desde 2022/23). A ningún equipo le ha rematado menos veces este curso (8), la mitad de los 16 que disparó frente al Inter en Champions League y tres veces menos de los que acumuló contra el Rayo Vallecano (24).
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