Había dudas sobre considerar este nuevo torneo como la competición que cerraba la temporada o el inicio de una nueva. El Atleti, a todos los niveles (directiva, cuerpo técnico y jugadores), decidió que fuese lo primero. Incluso la manera de caer ha sido un símil con lo que venía siendo la temporada antes del Mundial de Clubes, con una dosis de mala suerte terrible por cosas que se escapan de lo que puedes controlar —árbitros; ser el único equipo que va a caer con seis puntos a favor—.

1. DE CERTEZAS A LA NADA

Tras la victoria (3-1) ante el Seattle, en cualquier reflexión relacionada con el partido, había dos que sobresalían: cuánto había mejorado al equipo Koke, y qué dos tremendos goles había firmado Barrios, que volvió a evidenciar ser un jugador muchísimo más mayúsculo pudiendo estar cerca de la frontal constantemente.

Simeone no puede permitirse prescindir de dos jugadores que vienen de ser las mayores certezas

Simeone dejó en el banquillo a Koke para dar entrada a Gallagher, lo que a la vez volvía a suponer retrasar la posición de Barrios —enjaular al león nunca va a ser positivo—.

¿De verdad está el Atleti para, de un partido a otro, prescindir de dos jugadores que vienen de ser certezas? El resumen, siento ser tan dolorosamente conciso, es que Simeone apostó por Gallagher, un jugador cuyo encaje en el equipo nunca ha dejado de ser una incertidumbre, aunque eso significase privar al equipo de los dos mejores jugadores del encuentro anterior.

2. POLÉMICA ARBITRAL

Sufro incluyendo en análisis futbolísticos la polémica arbitral, pero es omitir verdad si no entramos en este tema, y creo que no se espera eso de nosotros. Ya la contundencia del resultado final (4-0) contra el PSG escondió varias decisiones difíciles de justificar que perjudicaron al Atleti. Incluso contra el Seattle, pese a la victoria, las acciones dudosas cayeron en contra.

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Pero lo de ayer es llevarlo a un nivel hasta ahora inédito. Podemos hasta comprar que, en el primer posible penalti a Julián, opte por no señalarlo al considerar que ya iba resbalándose hacia la acción. Aunque es un contacto que, desde que está el VAR, casi siempre se define como pena máxima. Pero anular el penalti a Julián por una supuesta falta de Sorloth —que ni siquiera pidió el defensor al que ganó el duelo aéreo— es un atentado futbolístico.

3. SIN INDIVIDUALIDADES QUE TE PERMITAN ATAJAR

Por arte de magia, el Atleti no iba a aparecer en el Mundial de Clubes sin deficiencias colectivas. Es un equipo con muy pocos automatismos con balón, sin ninguno en la presión, carente de rebeldía, con jugadores suplentes pensando más en lo que viene después de este torneo —véase el caso de Correa—, etc.

El Atleti, al contrario que otros equipos, no ha encontrado atajos mediante sus mejores individualidades

Pero en un equipo grande, el botón verde de las individualidades siempre crees que va a acabar siendo una posibilidad. Por tener a Julián, por cómo llegaba Sorloth, confiabas en recuperar la gran versión que tuvo De Paul hasta marzo… Pero la realidad es que, más allá de alguna acción puntual de Julián, Giuliano y Barrios, el Atleti no ha encontrado el atajo vía individualidades, que otros equipos grandes sí están encontrando. Y yendo a lo específico del partido contra el Botafogo, esto que digo volvió a evidenciarse en, diría, todas las jugadas de ataque con cierto peligro, más allá de la acción que se inventó Julián para el gol de Griezmann.

4. HUBO TRAMOS BUENOS… QUE REMARCARON AÚN MÁS LAS CARENCIAS

A partir del minuto 30, vimos progresivamente un mejor Atleti, que en líneas generales hizo un partido óptimo, que, sin la necesidad de la goleada, incluso nos podría haber convencido más de la sensación que tenemos ahora. Le Normand y Lenglet fueron haciéndose al duelo contra Igor Jesús y la ubicación ofensiva colectiva en campo contrario era buena. Pero generalmente, faltaba ritmo, crear peligro por fuera y evitar centrar por centrar, situación que se dio con una frecuencia con la que el Botafogo —gran equipo defensivo, espectaculares sus centrales Jair Cunha y Barboza— estaba encantado.

Hay carencias específicas imposibles de disimular hasta que se invierta en mejorar la plantilla

Además, el tipo de partido al que te obliga Botafogo anula una de tus principales y únicas vías ofensivas autosuficientes actualmente, como es el caso de Giuliano Simeone. ¿Cómo se podría haber solucionado todo esto? Sinceramente, no hay manera hasta que la directiva invierta en la plantilla. La falta de recursos ofensivos en la banda izquierda es alarmante; tanto en el extremo izquierdo como en el lateral. Me imagino, por poner un ejemplo, a Grimaldo y Baena en varios ataques por banda izquierda que el Botafogo concedía adrede, y posiblemente el cambio a favor sería radical.

Además, añadiría que en este tipo de partidos se refrenda aún más de lo habitual la alarmante falta de un perfil regateador que pueda desequilibrar recibiendo al pie y yendo a encarar.

5. CONCLUSIÓN FINAL

Aunque quizás todavía pueda ser mucho pedir por la cercanía del ‘mazazo’, pediría tener la cabeza fría. Solo al Atleti de esta temporada le podría pasar caer eliminado de una fase de grupos en la que haces 6 de 9 puntos. Creer es gratis y es mucho más divertido y sano vivir con ilusión, pero ahora, con la frialdad que te da el poder analizar mirando hacia atrás, era un cuento irreal creer que iban a cambiarse tantas dinámicas y carencias sin haber invertido todavía en mejorar la plantilla, y sin haber podido resetear a nivel físico y mental, que tras mal dadas es bastante más necesario de lo que os imagináis.

Para finalizar, os dejo el post que grabamos tras el partido Javier Hermelo, Alejandro Marín y Alejandro Cristino: