El Atleti parece despertar en el mercado de fichajes. Lo hace después del bajón del Mundial de Clubes. Las llegadas de Baena y Johnny suenan inminentes. Sin embargo, lo que aún no se conoce es hacia dónde quiere ir el Atleti. Y esa es la gran decisión que deben decidir los que mandan.
Ya hablamos anteriormente de hacia dónde quiere ir Simeone tácticamente; ahora vamos hacia el futuro del club. El más inmediato. El Mundial de Clubes ha recalcado las deficiencias de una plantilla devaluada, envejecida y con puntos débiles demasiado evidentes para los rivales. Si el Atleti vende a ocho jugadores… aún le quedarían otros ocho nombres por sacar.
Las medias tintas ya no valen. Este año el Atleti ha llegado a competir hasta que las debilidades y el agotamiento (más arbitrajes) tumbaron la temporada. El mensaje de Simeone es claro mirando a títulos, incluso la Innombrable. El miedo a una salida de Julián si no se ficha sigue rondando a cada aficionado. Y el Metropolitano, lógicamente, cada vez es más impaciente.
Las altas esferas del Atleti tienen que decidir: o renovar de verdad esta plantilla o contratar a un entrenador que, según ellos (si es que existe), pueda sacar más jugo a estos jugadores (si no fichan jugadores, ni echan a algunos será porque creen en ellos, ¿no?). Los retoques a medias no van a funcionar.
Ni tan siquiera invirtiendo de verdad tienes garantizado competir contra Barcelona y Real Madrid, imaginad quedándose en tierra de nadie.
Ni tan siquiera invirtiendo de verdad tienes garantizado competir contra Barcelona y Real Madrid, imaginad quedándose en tierra de nadie. ¿Y qué es tierra de nadie? Pues traer tres fichajes más o menos importantes, pero parchear en los socavones que tienes en la plantilla.
Entonces volverá a suceder lo mismo que hemos visto esta temporada: que no tienes un 9 fiable, que no tienes un gran regateador, que te falta talento en el medio o una línea defensiva a la altura de los retos gigantes que vas a tener. Si, en cambio, el mensaje que se traslada es “esto es lo que hay y con esto toca trabajar”, creo que el daño puede aparecer.
Simeone no tiene las armas suficientes. Sí para competir mejor en campos donde no se ha estado a la altura, pero no a gran escala como te exige la Champions que tanto ansía. Por lo tanto, los recuerdos malos, las frustraciones y los enfados continuarán. Y, seguramente de forma injusta en muchos casos, acabarán todas las piedras en el área técnica de Simeone.
El Metropolitano, en varios momentos, ha sido un polvorín a punto de estallar. Un año más así podría derivar en algo duro y feo.
Por eso, la directiva debe ser honesta. Simeone y la afición quiere ganar títulos. Entiendo que los que mandan también (aunque implique pagar primas), pero está en sus manos. Pero el discurso no casa con los hechos: es hasta obsceno que se desee la Champions o incluso que en la previa del Botafogo se diga que se confía “en mis jugadores, sé que pueden hacerlo" y al día siguiente en el verde ver a Galán y De Paul dar pases a la grada.
¿Que no se va a invertir en esos seis titulares de nivel? Pues honestidad: que manifiesten que el objetivo es ser terceros
¿Que no se va a invertir en esos seis titulares de nivel? Pues honestidad: que manifiesten que el objetivo “es ser terceros”. Nada de filtraciones, que el máximo responsable ponga las cosas claras, aunque duelan y supongan un golpe de realidad. ¿Y si Simeone quiere la Champions, pero va a por ella con palos de madera? Misma respuesta: honestidad. O aceptas estas armas y aceptas que ser escudo significa recibir golpes o paso a un lado porque las piedras caerán en su área y no sería del todo justo. Duro y doloroso.
Pero lo de "quiero la Champions" o "vamos a competir al máximo por el Mundial de Clubes" y que las primeras decisiones sean Lenglet y Griezmann como ‘fichajes’ pues no cuadra. Simeone confesó que habrá un mercado parecido al del año pasado y vendrán buenos jugadores, que incluso el club está en una especie de ‘nuevo proyecto’. Habrá que confiar, pero otro año a medio camino solo hará daño.
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