A expensas de conocer todavía las salidas y las entradas a lo largo de este verano para confeccionar la plantilla con vistas a la campaña 2025/26, el Atlético de Madrid cerró el curso 2023/24 con la marcha de varios considerables titulares que obligaron a invertir en Julián Alvarez, Conor Gallagher, Robin Le Normand o Alexander Sorloth los millones que se ahorraron en anteriores ventanas de fichajes. Memphis Depay, libre a Corinthians. Saúl Ñíguez, cedido al Sevilla como tabla de salvación por sus elevados emolumentos. Álvaro Morata, al Milán. Savic, gratis al Trabzonspor. O Mario Hermoso, libre hasta encontrar acomodo en la Roma después del cierre del mercado, son algunas de las incursiones en el mercado que hizo la entidad madrileña.
Cuatro de los 17 jugadores que tuvieron minutos en la eliminatoria de Champions League a doble partido frente al Borussia Dortmund buscando el pase a las semifinales no tuvieron continuidad la siguiente temporada. Cinco de los 16 jugadores que disputaron la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey en San Mamés aspirando a certificar la presencia en la final en La Cartuja de Sevilla no han formado parte de la plantilla en este último curso. Cuatro de los 17 jugadores que se enfrentaron al Real Madrid en Riad para tratar de alcanzar la final de la Supercopa de España han defendido este año la camiseta de otro equipo. En otras palabras, mucho más sintetizadas, Diego Pablo Simeone se jugó tres de los cuatro títulos que desde diferentes esferas se le obligan a pelear con integrantes con los que ya no cuenta. En otras palabras, apelando al rico refranero español, con estos bueyes parece que tiene que arar.
El Atleti peleó por la Supercopa, la Champions y la Copa de la 2023/24 con hasta cinco jugadores que el curso siguiente no fueron titulares en sus equipos
Excluyendo las operaciones de Joao Félix al Chelsea y de Samu Omorodion al Oporto, los colchoneros ingresaron poco más de 20 millones por las salidas de Álvaro Morata (Milan y Galatasaray), Caglar Soyuncu (Fenerbahce), Stefan Savic (Trabzonspor), Gabriel Paulista (Besiktas), Saúl Ñíguez (Sevilla), Mario Hermoso (Roma y Bayer Leverkusen) y Memphis Depay (Corinthians), integrantes de pleno de la plantilla durante la temporada 2023/24. De todos ellos, ninguno ha sido decisivo ni imprescindible esta campaña en sus respectivos nuevos equipos, todos ellos en un escalón inferior tanto en aspiraciones como en dimensiones con respecto a la realidad actual del Atlético de Madrid.

A Simeone se le ha pedido ir a la guerra con tenedores de plástico en medio de cañonazos y balas desde el otro bando sobrevolando el campo de batalla. Articular un equipo con retazos que peleen por ser campeones. Aspirar a ganar una Liga y una Champions League con un equipo cuyas entradas dependen primero de una salida previa, por lo que nunca se refuerza, sino que siempre se mantiene en el mismo número, con los mismos problemas (el ansiado ‘5’ para liberar a Koke, ahora a Pablo Barrios, o el necesario ‘3’ que haga olvidar a Filipe Luis…) sin resolverse. En ese sentido, las últimas grandes ventas de los rojiblancos a rivales frente a los que se juega los títulos son las de Thomas Partey al Arsenal en octubre de 2020 (50 millones), la de Rodrigo Hernández al Manchester City en julio de 2019 (70 millones), la de Antoine Griezmann al Barcelona en julio de 2019 (120 millones) o la de Lucas Hernández al Bayern de Munich en marzo de 2019 (80 millones).
Toda esa inversión económica no ha terminado ni de solventar unos supuestos problemas económicos que se arrastran desde hace tiempo ni que tampoco palia las ingentes cantidades que se embolsa el club por las continuas participaciones en la Liga de Campeones. Tampoco han servido para confeccionar una plantilla de garantías, fallando mayúsculamente en las operaciones acometidas, despilfarrando más de 100 millones en Joao Félix, que no ha terminado de cuajar en ninguno de los cuatro equipos en los que ha militado desde su salida del Benfica, o dilapidando los 70 millones de Rodrigo Hernández al Manchester City en buscar el ansiado '5' que ni Marcos Llorente, Geoffrey Kondogbia, Héctor Herrera o Lucas Torreira han podido o sabido dar la talla.
La realidad del mercado del equipo rojiblanco se ha invertido drásticamente en los últimos años. Ya no es la entidad que lamenta que los grandes transatlánticos lleguen a la capital a depositar el importe total de las cláusulas de los contratos sin mediar palabra previa ni el que negocia para tratar de sacar plusvalías que le permitan cierto margen de maniobra en las adquisiciones posteriores, como en casos como los del ‘Kun’ Agüero, Matheus Cunha, Arda Turan, Theo Hernández o Diego Costa por mencionar algunos de ellos.
Hasta ocho jugadores de la actual plantilla superan la barrera de los 30 años
El Atlético de Madrid se planta este verano con muchos deberes por hacer, con más dudas que certezas sobre la mesa de despacho de un Carlos Bucero sobre el que recae ahora toda la responsabilidad después de sacar de en medio el escudo de Andrea Berta como medida de protección. Tres jugadores acaban contrato (Axel Witsel, César Azpilicueta y Reinildo Mandava), uno tiene encaminada su salida (Ángel Correa) y otros tres han caído en el más absoluto ostracismo (Nahuel Molina, Thomas Lemar, Rodrigo Riquelme) por falta de minutos al no dar el nivel.
Hasta ocho jugadores de la actual plantilla superan la barrera de los 30 años (Griezmann, Koke, Rodrigo de Paul, Javi Galán, César Azpilicueta, Axel Witsel, Juan Musso y Jan Oblak) y cuatro de ellos han alcanzado la tercera década este mismo año (Giménez, Clément Lenglet, Marcos Llorente y Ángel Correa), lo cual habla de un grupo ‘envejecido’ a la hora de proyectar posibles ventas en el futuro que aseguren rentabilizar los movimientos.
Las últimas noticias del mercado, con Johnny Cardoso (23 años), Álex Baena (23 años) y Matteo Ruggeri (22 años) en la rampa de salida con destino hacia Madrid, hablan de un cambio de rumbo que se necesita, rejuveneciendo una plantilla envejecida, dotando de piezas jóvenes con proyección que aseguren la estabilidad del grupo.
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