Ha transcurrido apenas un mes de competición en LaLiga y el Atlético de Madrid está cerca de despachar el mes de septiembre con nueve puntos de desventaja sobre el Real Madrid y siete sobre el Barcelona. No hay un punto de encuentro entre las sensaciones que genera esta temporada, siendo un equipo menos vertical pero sí mucho más ordenado desde el juego, de mayor control, dominador con el balón y con la tendencia de sumar pases para ganar metros, con los resultados cosechados hasta el momento. Un único triunfo en las primeras cinco jornadas (3E 1D) representa el peor arranque de curso liguero en la era Simeone y el más bajo desde la campaña 2009/10 con Abel Resino en el banquillo (tres puntos).
El equipo dirigido por Diego Pablo Simeone ha alcanzado un punto en el que o entra en barrena y se despeña por el precipicio o consigue remontar el vuelo sumando para la causa a un Álex Baena y a un Thiago Almada que ya ven la luz al final del túnel. Y con ellos, un Atleti que necesita a esos fichajes que llegaron en verano para elevar el techo competitivo de una plantilla que ha sufrido muchos cambios durante el verano. Ninguno de ellos ha coincidido con los Pablo Barrios y Julián Alvarez al mismo tiempo sobre el campo durante un cuarto de hora. Paciencia, demanda Simeone. Tiempo, piden los pesos pesados del vestuario . Reacción, urge la grada de un Metropolitano que tiene la responsabilidad de alumbrar el camino de una entidad cuyos tres próximos partidos (Rayo, Real Madrid y Eintracht de Frankfurt en Liga de Campeones) son bajo el abrigo de su gente.
El necesario electroshock Todo arde si le aplicas la chispa adecuada es una frase compuesta por Enrique Bunbury como líder de la banda de rock zaragozana Héroes del Silencio. La visita del Rayo Vallecano al Metropolitano (jornada 6, miércoles 24 de septiembre a las 21:30 horas) es la nueva oportunidad que tiene el Atleti para entrar en combustión en una semana donde no va a salir de San Blas-Canillejas y donde va a contar con el apoyo de su gente para convertir las dudas en certezas, para despejar la ansiedad de la ecuación en los momentos de flaqueza.
Semana clave para el Atleti, jugando en el Metropolitano los tres siguientes partidos: Rayo, Real Madrid y Eintracht Frankfurt Nos contaba Marco en un ejercicio de reflexión en la web de Atlético Stats a lo largo de la semana que si no fuera porque existe la mala suerte, el Atleti directamente no tendría ninguna. Es, probablemente, la mejor definición que hay para explicar lo que le está pasando en la presente temporada. En Mallorca no ocurrieron cosas diferentes que no padeciese anteriormente en otros empates como Elche o Deportivo Alavés , incluso en derrotas como contra el Espanyol y en tramos ante el Liverpool donde terminó muriendo en la orilla tras mucho tiempo nadando a contracorriente.
El guion de los encuentros es prácticamente el mismo. La propuesta de juego en fase inicial es buena, mandando con balón y llegando a la portería rival. Eso le lleva a tomar ventaja en el marcador, algo que ha hecho en cada una de las cinco jornadas. El equipo busca el segundo pero no lo encuentra, llega pero no derriba la puerta, dispara sin demasiado acierto y hace crecer la seguridad del meta contrario con su repertorio de paradas. Y de repente, de la nada, llega el empate del rival. A través de un error, de una concesión, por supuesto. Entonces, se convierte en presa del pánico, se paraliza y aparece la incapacidad para encontrar agujeros . El tiempo pasa, el banquillo no mejora lo que hay en el verde, no llegan las soluciones y el Atleti lamenta la pérdida de puntos que le han alejado del liderato a las primeras de cambio. Necesita mejorar, que le dirían a un mal alumno en el colegio.
Problema en las áreas Debe levantarse sobresaltado Diego Pablo Simeone en medio de la noche vociferando la palabra “contundencia”. Lo que parece una incómoda pesadilla es una palpable realidad. En cada rueda de prensa que protagoniza el argentino brota la palabra que tanto daño está haciendo en este inicio de curso. "Estamos en el camino y esperando que la eficacia y la contundencia nos acerquen más a los resultados", dijo tras empatar en Mallorca. "Tenemos que tener más contundencia . El fútbol pasa por la eficacia", radiografió antes de viajar a Son Moix. Su equipo tiene el porcentaje más bajo de efectividad de remates en toda la era de Diego Pablo Simeone en el banquillo (9’5%).
Porque los escasos seis goles que ha hecho en este arranque de campaña para una producción de 63 remates totales no son ni siquiera su principal problema. La insolvencia de manejar resultados favorables, de hacerse fuerte en defensa y de gobernar el área está pasando por encima de los colchoneros. Su ventaja contra el Elche duró siete minutos. Contra el Alavés, otros siete. Contra el Mallorca, apenas seis. Solo ha ido por delante en el marcador en el 30% de los minutos totales del juego , el décimo mejor registro del campeonato doméstico.
Si el Atleti necesita diez disparos totales para hacer un gol, la defensa tampoco ofrece garantía alguna. Ha encajado goles en cinco de los seis partidos oficiales es tamporada mientras que Oblak ha recibido ocho goles con apenas 19 disparos entre los tres palos. O lo que es lo mismo. Sus rivales le hacen daño con muy poco: un gol cada poco más de dos remates que encuentren los dominios defendidos por el cancerbero esloveno. “Estamos recibiendo muchos goles. Necesitamos mejorar también para sostener los partidos , como hicimos contra el Villarreal: encarar el partido con más seguridad", reflexionó Simeone recientemente sobre el trabajo en defensa.
Otro rival con dudas El Rayo Vallecano se presenta en un contexto deportivo similar al que llegaba el Mallorca. Desde que firmase tablas contra el Barcelona en Vallecas (1-1), los franjirrojos solo han sumado un punto de seis posibles (1E 1D) a la vuelta del parón por los compromisos internacionales. Y todo lo que gira en torno al club tampoco está ayudando...
El Rayo ha perdido en sus dos últimas salidas, quedándose sin marcar en ambos partidos Las situaciones extradeportivas están rompiendo el equilibrio del que tanto habla y tanto busca Íñigo Pérez. Las desavenencias entre club y afición son totales, con la plantilla en medio, a consecuencia de tangibles como el pésimo estado de salud e insalubridad de su estadio , del césped de su ciudad deportiva, del precio y la forma de conseguir las entradas y del desinterés por crecer institucionalmente como club a pesar de los enormes pasos que se han dado desde el verde con la primera clasificación europea dos décadas después.
La versión del Rayo lejos de Vallecas difiere mucho con lo que ofrece y con cómo se desempeña cada vez que juega delante de su gente. Aunque ganó al Girona en Motilivi en la apertura del curso, en un partido donde los errores defensivos rivales le hicieron gran parte del trabajo para sumar los tres puntos (1-3), el cuadro rayista ha perdido en sus dos últimas salidas, ante Athletic Club (1-0) y Osasuna (2-0), en ambas sin hacer goles. En ese sentido, no enlaza tres pinchazos como visitante desde una racha de cuatro entre los meses de enero y de marzo de 2024.
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