LaLiga vuelve para el Atlético de Madrid con la misión de maquillar el sonrojo que ha producido la derrota contra el Bodø/Glimt en el Metropolitano entre semana, dejándole fuera del top-8 y sumando a su calendario un playoff eliminatorio con dos partidos más para un equipo que carbura con lo justo a falta de soluciones desde el banquillo y de la incorporación de fichajes. Solamente tres días después viaja hasta el Ciutat de Valencia para enfrentarse a un Levante con brotes verdes desde la llegada de Luis Castro al banquillo, midiendo el grado de resaca que ha dejado ese pinchazo en un equipo donde han quedado señalados tanto jugadores como entrenador.

En otro orden de cosas, la jornada unificada de la última fecha de la Fase de Liga en la Champions League, en favor de mantener la tensión y contribuir con el espectáculo para alimentar la incógnita hasta el último minuto, conlleva ciertos quebraderos de cabeza a LaLiga de difícil resolución. Entre la conclusión del duelo frente al Bodø/Glimt y el pitido inicial del partido frente al Levante, al Atlético de Madrid le separan apenas 67 horas de descanso que incumplen el criterio que marca la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) para, según reza su comunicado, "preservar su estado de salud, tanto a nivel físico como mental”. De los cinco equipos participantes en la máxima competición europea a nivel de clubes, el cuadro rojiblanco es el segundo con menos tiempo de recuperación, lejos de las 87 horas del Real Madrid o hasta las 94 del Athletic Club, ambos jugando de local esta jornada.

El Atleti solo tiene 67 horas de descanso entre el final del partido del Bodo y el inicio del duelo ante el Levante

Desde que la patronal hiciese oficial los horarios correspondientes a la jornada 22 (10 de enero), nadie en el Atlético de Madrid ha salido a la palestra para defender a un equipo que en enero va a jugar ocho partidos en 28 días, un promedio de uno cada tres días, con cuatro salidas (Real Sociedad, Deportivo de la Coruña, Galatasaray y Levante), una expedición a Arabia Saudí mediante (semifinales de la Supercopa ante el Real Madrid) y tan solo tres duelos en el refugio que es el Metropolitano (Alavés, Mallorca y Bodo Glimt). Desde que la patronal hiciese oficial los horarios correspondientes a la jornada 22 (10 de enero), la dirección deportiva ha dado salida a cuatro jugadores y no ha concretado la llegada de ningún refuerzo para dejar en 20 las fichas que tiene disponibles Diego Pablo Simeone para acabar entre los tres primeros, pelear por el título de la Copa del Rey y llegar lo más lejos posible en la Liga de Campeones para cumplimentar la hoja de expediente que tienen los mandamases con la que justifican cuadrar unas cuentas con las que siempre encuentran alguna excusa nueva para no cuadrarse cuando de verdad toca.

El pulso entre la dirección deportiva y Diego Pablo Simeone ha cogido a los colchoneros aupándose hasta la tercera posición de la tabla con el triunfo frente al Mallorca, aprovechando el pinchazo del Villarreal en su duelo ante el Real Madrid. A falta de buen juego, reflejándose un equipo sin una clara propuesta y al que los partidos se le hacen largos por la fatiga que acumula, cuenta con un Sorloth conectado en el área para sacar las castañas del fuego. El noruego ha marcado en cinco de sus seis últimas titularidades y ha empatado a Julián Alvarez como máximo goleador en LaLiga con siete dianas. Casualidad o no, la sequía del argentino (10 partidos en Liga – la última diana, al Sevilla en noviembre) coincide con el despertar goleador del ‘Sicario’, autor de cinco dianas en las últimas once fechas ligueras.

La sequía de diez partidos sin marcar en LaLiga de Julián Alvarez coincide con el despunte goleador de Sorloth: cinco tantos en sus seis últimas titularidades

El resultado ante el Bodø/Glimt fue un nuevo ejercicio del conjunto rojiblanco firmando un partido donde volvió a poner de manifiesto los problemas que arrastra y que no encuentran todavía la solución. Quedar fuera del top-8 ha sido la consecuencia de la falta de contundencia que arrastra el equipo desde hace tiempo. La capacidad de dejar su portería a cero, tres veces en las últimas cuatro jornadas ligueras, está atenuando la falta de colmillo de los colchoneros. Solo 38 tantos en 21 jornadas no promedian ni dos por encuentro (1’8). Hasta el punto que con Julián Alvarez desconectado y Griezmann sin poder revolucionar desde el banquillo, los goles en propia puerta entran en escena. Hasta cuatro en este curso liguero, más que Thiago Almada (3), Álex Baena (2) o Giuliano Simeone (2).

En crecimiento

Revigorizado desde la llegada de Luís Castro al banquillo, el Levante va colocando con paciencia piedra sobre piedra para escalar el alto muro que tiene en frente, divisando ya en el horizonte la pelea por entrar de lleno en la batalla por la permanencia. Agarró el testigo al cierre del 2025 con el equipo como colista, hundido en la tabla a siete puntos de la salvación. Cuatro jornadas después, lo tiene a tan solo cuatro y con una dinámica ganadora después de cosechar siete puntos de doce posibles con el entrenador portugués en el cargo.

El Levante es el peor local de LaLiga con tan solo seis puntos de 27 posibles en el Ciutat de Valencia

El conjunto de Orriols está vivo. Más que nunca. Y no es una sentencia dicha en vano, pues el futuro no pintaba nada bien. Ha sumado en cuatro partidos tan solo tres puntos menos que sus predecesores en los 16 encuentros previos al mismo tiempo que ha igualado el número de victorias de Calero en 14 encuentros. Y solo en el año 2026 tiene el mismo bagaje de puntuación (7) que el propio Atlético, cantidad únicamente mejorada por la Real Sociedad (10), el Girona (10), el Real Madrid (9) y el Celta de Vigo (9). “Creemos en la permanencia, cero dudas”, llegó a expresar esta misma semana Pablo Martínez sobre lo que se vive desde el vestuario. No puede dormirse, no obstante, con lo conseguido hasta hora. Febrero llega amenazando, con Atlético de Madrid, Athletic, Valencia, Villarreal y Barcelona como próximos rivales.

El aterrizaje de Luís Castro ha sido un cable a tierra para enchufar hasta al Ciutat de Valencia. La reconstrucción del equipo, más allá de los resultados, ha tenido efecto también en el rendimiento en casa. El triunfo por la mínima en el tiempo de descuento frente al Elche en la última jornada significó la primera victoria delante de su gente en la temporada. Aún con todo, sigue siendo el peor local de LaLiga con tan solo seis puntos de 27 posibles, el tercer peor bagaje de puntuación de las cinco principales ligas europeas tras el Wolves en la Premier League (5/33) y el Nantes en Ligue 1 (5/30).