Saúl Ñíguez ha repasado su etapa en el Atlético de Madrid en una entrevista con MisterChip en la que ha hablado abiertamente de los momentos más difíciles de su trayectoria como rojiblanco. El centrocampista, actualmente en el Flamengo, reconoce que su paso por el club fue tan positivo como exigente a nivel personal, especialmente durante sus últimos años, cuando sintió que las críticas de la afición le afectaban de una manera diferente a las que podía recibir en cualquier otro equipo.
«Mi época en el Atleti, igual que ha sido muy buena, ha sido muy dura», admite Saúl. El canterano explica que la identificación con el club hizo que viviera cada crítica con una responsabilidad especial. «A mí que me critique la gente del Atlético de Madrid, que me critique la gente en la que yo quiero ser un ejemplo, la que yo he dejado todo mi trabajo y a la que he intentado dar lo mejor de mí…», reflexiona. Y resume ese sentimiento con una frase que refleja su vínculo con la entidad: «Fallarle a tu gente no es lo mismo que fallarle a otros».
El futbolista reconoce que sus dos últimas temporadas fueron especialmente complicadas por la percepción que se había generado sobre su rendimiento. Aunque admite que no siempre estuvo a la altura de lo que esperaba de sí mismo, considera que las críticas no siempre fueron justas. «Los últimos años fueron muy duros porque todo el mundo hablaba mal de mí», explica. Finalmente, entendió que su salida podía ser lo mejor para todas las partes.
La relación con Diego Pablo Simeone ocupa otro de los capítulos centrales de la entrevista. Saúl destaca la comprensión que encontró en el técnico argentino desde sus primeros años en el primer equipo, incluso cuando todavía era un joven futbolista que reclamaba más minutos. Recuerda una etapa en la que expresó públicamente su deseo de jugar más y cómo el entrenador supo entender sus palabras sin convertirlas en un conflicto.
«Como un chico de 18 o 19 años, la he liado y otro entrenador a lo mejor se cabrea y te deja un mes o dos meses fuera sin jugar. En este caso, Simeone fue todo lo contrario: fue comprensivo conmigo, me entendió, me acompañó y me hizo ir cogiendo minutos poco a poco de una manera mucho más respetuosa conmigo», relata.
Con el paso de los años, Saúl también comprendió mejor la perspectiva del entrenador. En una conversación sobre sus sustituciones, el Cholo le hizo reflexionar sobre la relación entre el rendimiento y la confianza: «La confianza no se la da el entrenador al jugador, sino el jugador al entrenador». Una idea que el centrocampista reconoce haber interiorizado y que le ayudó a entender las exigencias del banquillo rojiblanco.
La conversación concluye con una reflexión sobre el lugar que debe ocupar Saúl en la historia reciente del Atlético. MisterChip reivindica su importancia en una de las etapas más gloriosas del club y se muestra convencido de que el tiempo permitirá valorar mejor su contribución, más allá de las dificultades que marcaron sus últimos años como rojiblanco.
Saúl agradece esas palabras y reconoce que hubo momentos en los que podría haber gestionado mejor determinadas situaciones, pero se queda con la tranquilidad de haberlo dado todo. «Uno intenta siempre dar lo mejor que tiene y a veces sale bien y otras veces no sale bien, pero por lo menos estoy tranquilo de haber dado todo lo que tenía», afirma.
Una reflexión que resume su vínculo con el Atlético: una etapa de grandes éxitos, exigencia y sufrimiento, marcada por el peso emocional de defender al club en el que creció. Porque, como él mismo explica, nunca ha sentido la misma responsabilidad que en el Atlético de Madrid, «porque es el club que me ha dado todo».
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