Si comenzáis a leer este artículo intentando resolver la pregunta del titular, nos vais a perdonar el atrevimiento de deciros que no intentéis buscarle respuesta, porque no lo saben ni quienes deberían saberlo. Pregunta totalmente retórica.

Otros dos puntos perdidos en un partido donde, tras la derrota en Cornellà y el empate en el Metropolitano contra el Elche, no te lo podías permitir. ¿Pero sabéis qué es lo peor? Que seguramente la pérdida de puntos no está siendo el principal problema del conjunto rojiblanco.

SIMEONE: ¿A QUÉ QUIERES JUGAR?

El Atleti saltaba al terreno de juego con una novedad que, aunque de entrada pudiera parecer insuficiente, era fácil prever que se trataba de una decisión sin mucho sentido, y que ejemplificaba pensar más en el rival que en potenciar tus propias virtudes.

Hancko, que venía de ser el mejor jugador del partido ante el Elche, pasaba a ser lateral izquierdo. ¿Tanto está dejando a deber Ruggeri como para modificar la posición de uno de los jugadores que más te está dando? ¿O es simplemente que Simeone quiere tenerlo todo excesivamente controlado?

Creemos que la respuesta es evidente. Puede parecer una tontería, pero ya es un indicio de que Simeone, incluso ante equipos tremendamente inferiores, piensa más en anular al rival que en potenciar —iba a decir su plan, pero no parece haberlo— a sus jugadores en fase ofensiva. ¿De verdad era necesario pasar tantos minutos defendiendo en bloque bajo durante la primera parte? ¿Es necesario que Giuliano tenga que verse siempre condicionado a cerrar como carrilero, aunque el lateral rival sea Moussa Diarra? ¿Por qué no hay una presión proactiva, ni tan siquiera ante un equipo tan poco productivo al contraataque como este Alavés? Las caras de Julián, teniendo que defender su propia frontal durante varios tramos, eran un poema.

Se encontró el gol en una acción aislada, pero ni antes del 0-1 de Giuliano, ni después del 1-1 hasta el intermedio, hubo rastro de un plan de partido claro, convincente, ofensivo... En definitiva, el Atleti volvió a ir al examen sin haber estudiado. Pero es que este examen era muy definitivo.

LA SEGUNDA PARTE: UN QUIERO PERO NO PUEDO

Se le puede dar un toque más optimista al análisis diciendo que el Atleti mejoró en la segunda parte, pero quizás la realidad sería señalar que fue el Alavés quien dio un paso atrás con el pasar de los minutos, ya que para ellos el punto era oro. El Atleti pudo pasar más tiempo en campo contrario, lo que le facilitó estar mejor preparado para recuperar antes la posesión cuando la perdía. Pero más allá de alguna ocasión puntual, en algún centro en juego corrido o acción a balón parado —las dudas de Sivera—, el conjunto vitoriano estuvo cómodo con el plan que trazaron para competir el segundo tiempo.

Volvieron a no ser decisivos los cambios, volvió a jugar muy mal Julián, volvió a no ser productiva la sociedad del argentino con Sorloth, el ritmo combinativo volvió a ser previsible, la sensación de improvisación fue dolorosamente continua... Y podríamos seguir.

Cuando nada funciona, hay que mirar más allá. Y ese "más allá" está claro: Simeone, jugadores que deben dar más, ausencia de ciertos fichajes, incoherencias en algunas cosas de la plantilla… Sí. Pero viendo que el equipo no cumple con la principal norma que hay que pedirle a un entrenador —¿qué equipo quieres ser?—, no señalar a este cuerpo técnico como los principales responsables de un momento sonrojante e inaceptable sería estar omitiendo la verdad y faltando al respeto al enorme entrenador que algún día fue. Y sí, el “fue” está en pasado, porque así lo dicta el césped.

Dos de nueve puntos ante equipos que solo pueden aspirar a salvar la categoría. Igual que cuesta poco ponerse la venda antes de la herida respecto a Madrid y Barça a la hora de diferenciar presupuestos… también hay que reseñar que estos resultados y esta imagen competitiva, son inaceptables.