¿En qué momento Simeone ha querido convertirse en el coreógrafo de Beyoncé? Los grandes Atletis de Simeone siempre se han caracterizado por tener las ideas claras, por hacer pocos pasos de baile. Ideas sencillas, pero muy marcadas: dos centrales que lideran (Godín-Miranda), un doble pivote profesional y férreo (Gabi-Tiago), algo de magia y verticalidad en ¾ de campo (Filipe, Arda, Koke, Carrasco, Llorente, Juanfran y hasta Adrián López) y dos delanteros con maldad y sangre (Falcao, Costa, Griezmann, Villa, Suárez y hasta la visceralidad de Morata).

Ahora no sabemos qué quiere ser Simeone… cuando el fútbol está yendo -en gran parte- hacia su método. Siempre hay giros tácticos (el fuera de juego de Flick o laterales metiéndose por dentro), pero hay denominadores comunes que han estado en el librillo del argentino: solidez defensiva (el Arsenal de Arteta o el Inter de Inzhagi), presión intensa (el PSG de Luis Enrique y el Barça de Flick) y verticalidad desde el contragolpe (Madrid de Mbappe) o desde las bandas (Salah, Lamine, Saka, Dumfries, Vinicius, Doue, Kvara o hasta Buchanan con el Villarreal y Nico Williams con Valverde).

Los tumbos de Simeone

Y mientras el fútbol de élite va simplificando su ataque (con unos mínimos en salida y calidad), Simeone está más perdido que nunca. Un día nos encontramos una salida de balón de gran nivel protagonizada por Hermoso; otro día un Atleti del 4-4-2 y visceral con Galán y Giuliano en las bandas; otro que presiona al Dortmund o este inicio en Cornellà y otro que se repliega, pero con un miedo terrible a su área…

¿En qué momento Simeone ha querido hacer cosas enrevesadas? La primera hora en Cornellà invitaba a una vida interior, a un ‘Cholo-Taka’ de jugones por dentro. Sin embargo, apuntaba a una coreografía tan compleja que a la que se te ha resfriado un bailarín (Baena) ya se te ha caído todo el show y tienes al cuerpo de baile tropezado por el escenario y sin saber qué hacer.

¿Está capacitado Simeone para crear una estructura ofensiva compleja, de juego interior, que abra defensas? ¿Puede ignorar que el fútbol que va hacia la verticalidad y el regate?

Es más, ahora todo el mundo está haciéndose hasta una pregunta vital: ¿está capacitado este coreógrafo para hacernos bailar de manera tan compleja si siempre ha sido más de heavy metal? ¿Está capacitado Simeone para crear una estructura ofensiva compleja, de juego interior y que abra defensa? ¿Puede ignorar la tendencia del fútbol actual que va hacia la verticalidad y el regate, que te soluciona infinitos problemas?

Lo sorprendente es que Simeone se complique cuando la historia ha demostrado que cuanto menos, pues mejor. Sorprende cuando los equipos de élite tienen recursos desde la solidez, el balón parado (Arsenal, ay el Atleti Aviación), un 9 que haga jugar (Chelsea de Joao Pedro, por ejemplo) y el regate. No tienen salidas de balón espectaculares, no encuentras jugadas al primer toque que te haga alucinar como era el Barcelona de Guardiola o la España de Luis Aragonés, pero sí ideas claras. Son equipos reconocibles y te impresionan porque su plan (dominador principalmente y eso gusta al aficionado) no se resquebraja.

¿Por qué entonces Simeone insiste en ser el coreógrafo de Beyoncé cuando lo que pide el escenario es dar saltos a golpe de guitarra de AC/DC dando caña y fuego? El futuro del Atleti está en manos de que Simeone encuentre una vuelta de tuerca… y es difícil que Simeone haga jugar a este Atleti con complejidad y al ‘tiki-taka’.

No nos acostumbremos a la famosa jugada en Cornellà de Julián al palo. Ni él cree en eso, ni creo que esté capacitado. Pero sí creo que la supervivencia de Simeone pasa por encontrar una identidad, por simplificar su juego.

Es decir, no nos acostumbremos a la famosa jugada en Cornellà de Julián al palo. Ni él cree en eso (episodios esporádicos del ‘Cholo-Taka’), ni creo que esté capacitado. Pero sí creo que la supervivencia de Simeone pasa por encontrar una identidad, por simplificar su juego.

Volver al populismo

El Atleti necesita que Simeone vuelva a ser populista -en el buen sentido del concepto- que apele a las emociones del atlético desde la verticalidad, el acabar jugadas y recuperar la presión. Y eso pasa también por alejar la pereza, los ataques posicionales sin ideas o los repliegues cuando no tienes una defensa férrea ni un plan de contragolpe.

En definitiva, que Simeone deje de intentar ser el coreógrafo de Beyoncé con infinitos pasos de baile y que vuelva a abrazar el heavy metal.