Tiene 22 años y lleva toda una vida sintiendo el Atlético de Madrid como algo propio, inherente a su naturaleza, defendiéndolo a capa y espada. Le fluye el rojo y el blanco por su torrente sanguíneo. Le late el corazón a ritmo del “peleas como el mejor”. En dos décadas de vida ha seguido desde la lejanía un Atleti al que no apuntaban los focos, ha cohabitado también en las entrañas de un equipo que en un lustro ha conquistado Ligas y peleado por finales de Champions e incluso ha peloteado como crío con jugadores que antes eran ídolos y ahora, como hombre, son compañeros dentro del campo. De los tres hermanos varones que forman la familia Simeone, Giuliano es el único que ha cumplido de forma física el sueño de defender el escudo del oso y el madroño, asumiendo una responsabilidad que se ha tomado muy a pecho.
Hay un ‘adagio’ en el fútbol que sostiene que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Su corta trayectoria deportiva es un galopar constante en un camino empedrado, repleto de zancadillas y de obstáculos. Recaló en el Atleti agarrando las maletas a los 16 años para dar el salto a Europa, en un movimiento que River Plate llevó a los tribunales, elevando a la FIFA una petición en el que no le dio la razón. Se curtió en campos de la geografía madrileña, cuando el filial no era ni la sombra de lo que es ahora, antes de emprender el viaje a Zaragoza o Vitoria, donde ha sido reconocido y valorado por la grada. Entre tanto, una fractura de tibia y peroné con luxación de tobillo en su primera oportunidad en la élite y una acusación constante de ser "hijo de", teniendo que demostrar más que el resto. Nadie le ha regalado nada. Ni tampoco, a pesar de todo, ha necesitado victimizarse para hacer más fácil el camino.
En un mundo repleto de egos, Giuliano vive para ayudar al otro, alistado como soldado del equipo
Desde hace tiempo, Giuliano ya no es considerado como una especie de revulsivo, un recurso de profundidad de banquillo o una opción entre tantas otras por sus particulares características de juego. Tampoco una solución de emergencia. Ni siquiera es el hijo del 'Cholo' por muy jugosa que sea dicha comparación, para algunos llevada hasta el extremo como objeto de menosprecio y desconsideración. Tiene apellido, sí, pero también un nombre. Que se ha ganado por derecho en el campo. En un mundo repleto de egos y de premios individuales, tiene la virtud de vivir para el otro, ayudando al compañero, alistado como soldado del equipo. Observa con atención, detecta el error, huele la sangre. Todo a mil revoluciones. Incómodo. Silencioso. Insoportable para el rival.
Cifras
No ha tenido Giuliano examen más difícil que convencer a Diego Pablo que la saga Simeone en el Atlético de Madrid podía ser contemporánea en banquillo y en el terreno de juego al mismo tiempo. Y es que la presencia en un vestuario del hijo de un entrenador puede ser una bomba de relojería para la plantilla, también para la credibilidad de cada uno. Las muestras de complicidad en público no han existido hasta que han sido inevitables. El 'Cholo', reacio en la posibilidad de dirigir a su hijo, ha sido más de palo que de zanahoria con el 'Cholito'. Ni un solo elogio le ha regalado, reseñando en todo momento su ética de trabajo y la necesidad de seguir mejorando, rechazando conformarse con ser un jugador más de la plantilla para ser una primera espada.
Ningún jugador en LaLiga ha dado más asistencias de gol que Giuliano Simeone en todo el año 2025 (8)
"Está trabajando bien, necesita seguir en esa línea, quiere más. Para llegar donde aspira tendrá que mantener la humildad, fuerza y ganas de crecer", puntualizó el técnico argentino al término del partido contra el Saint-Gilloise en Liga de Campeones en el que Giuliano fue el cable a tierra para firmar la victoria desatascándolo con la asistencia con la que Julián Álvarez abrió el marcador. Es uno de los siete goles que ha generado en los últimos diez partidos del Atleti, haciendo dos dianas y dando cinco asistencias.
A Giuliano, que agarró la titularidad en octubre de 2024 a partir de la eliminatoria de Copa del Rey contra el Vic hasta el punto de que ha arrancado de inicio en 54 de los 60 partidos jugados desde entonces, le ha calado la exigencia que propone su padre a todos los jugadores de segunda línea, a los que siempre les demanda sumar cifras para acompañar los goles de los delanteros. Y hasta no hace mucho, era uno de los grandes déficits que tenía el internacional argentino. Remaba como el que más pero no llegaba a tierra. En un proceso de aprendizaje y de mejoría todavía, se ha pulido tanto a sí mismo en el último tiempo que ha llegado a distinguirse actualmente como el máximo asistente en LaLiga en año natural (2025), con las mismas asistencias (8) que Luis Milla, Isco Alarcón y Lamine Yamal.
Madurez
El proceso de Giuliano no es más que una muestra de su ambición por evolucionar, creciendo como delantero en el fútbol base, haciendo goles con cierta superioridad, a mutar en la élite como jugador de banda, irrumpiendo por su velocidad, su voracidad y su pasión. Ese nivel de agitación personal, producto de jugar a elevadas revoluciones, ha necesitado un periodo de trabajo con el que encontrar la calma, esa pausa final tan necesaria, para poder sacar partido de su energía en forma de asistencias y goles.
Ha encontrado ese punto de pausa en su acelerado ritmo de juego, patentando el "pase atrás" como parte de su repertorio
Con Antoine Griezmann, Radamel Falcao o Diego Costa como ídolos de la infancia, sin olvidar la referencia de Leo Messi, Giuliano ha tenido que reinventarse y aprender cómo y desde qué lugar aportar al equipo sin ser la punta de lanza. Ese desarrollo le viene también por la humildad que demuestra al abrir los oídos y prestar atención todo consejo que le llega, desde su padre como principal maestro hasta sus propios compañeros de equipo. "Me dijo que estuviera tranquilo, que me tomara un tiempo más en el área porque siempre iba a encontrar a alguien libre para asistir", señaló recientemente en una entrevista sobre el consejo que le proporcionó Leo Messi durante un amistoso de la selección albiceleste ante Chile tras fallar en repetidas ocasiones en su intento por querer marcar.
Como si de una jugada patentada se tratase, al más puro estilo Jordi Alba para Leo Messi en la época dorada del Barcelona, Giuliano mejorado en su lectura del juego y en ese momento de pausa en medio del vértigo, encontrando unos segundos con el que tomar la mejor decisión sin precipitarse. En solo 16 partidos de la presente campaña lleva cinco dianas por las nueve que registró en los 50 encuentros de la temporada 2024/25. “Si te ‘relajás’ hay otro esperando por tener la oportunidad que vos esperaste toda tu vida y que puede ocupar tu lugar”, le confesó hace poco a 'Clarín'.
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