No es el Fútbol Club Barcelona un contrincante al que se le pueda batir con una versión a medio gas. A veces, el fútbol no entiende de justicia y ni siquiera es suficiente con desplegar tu mejor nivel. Con unas fortalezas muy marcadas a la par de unas acentuadas debilidades respecto a la propuesta de juego, Hansi Flick ha tenido la habilidad en apenas dos temporadas de reciclar un club lejos de su mayor época de esplendor deportiva para convertirlo en aspirante a todos los títulos. Solo siete equipos han conseguido ganarle en el presente curso entre todas las competiciones. El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone es uno de ellos. Los cuatro goles que hizo en la ida de las semifinales de Copa del Rey le acercan a la deseada final de Copa. El enorme partidazo en el Metropolitano necesita ser acompañado de una competitiva versión en el Camp Nou. Y es que con la mitad, casi nunca basta.

Marcos Llorente, fiel converso al 'Cholismo' y uno de los más destacados en el partido de ida ocupando la zona de medios para ayudar a Matteo Ruggeri en la defensa sobre Lamine Yamal, fue el primero en querer transmitir prudencia tras la victoria en la ida. "El que haya visto fútbol sabe que no está ganado", zanjó en medio de la efusividad. Lo sabe también Diego Pablo Simeone, el primer interesado en despejar la emoción en el vestuario. Regateando la palabra "rotación", término del que reniega para aludir a "gestión", el técnico argentino metió en el Carlos Tartiere hasta siete cambios para ganar al colista de LaLiga con respecto a la alineación presentada para eliminar al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones. Hancko, Pubill y Ruggeri descansaron en un partido donde Koke, Llorente y Giuliano Simeone disputaron menos de media hora a tres días de jugar en el Camp Nou.
No hay duda alguna en que ganar conlleva a ganar. Y el Atleti llega a la cita copera con tres triunfos consecutivos (Espanyol, Brujas y Real Oviedo), su mejor racha de todo el año 2026. Sus necesidades en Barcelona son otras bien diferentes. Cualquier resultado que acabe en triunfo o empate le vale para pasar directamente a la final de la Copa del Rey. Y cualquier derrota por un margen inferior a los cuatro tantos también le bastan para salir vivo aún con rasguños. Las cuentas para volver a una final de Copa por primera vez desde la edición 2012/13 están bien claras.
Al ‘Cholo’ le salen las cuentas
El conjunto rojiblanco, por tanto, tiene una faena por rematar en el distrito de Les Corts. Se acoge para completar el trabajo empezado en San Blas-Canillejas a la fiabilidad que ofrece en las noches grandes. También al grado de exigencia con el que logra competir en cada ocasión que se enfrenta fuera de LaLiga a transatlánticos como Barcelona o Real Madrid. Desde la llegada de Diego Pablo Simeone al banquillo colchonero, es la octava ocasión que se enfrenta al Barça en rondas eliminatorias entre Supercopa, Liga de Campeones y Copa del Rey. En ninguno de esos 14 compromisos ha perdido por un margen de cuatro goles. En tan solo una ocasión llegó a recibir cuatro goles, firmando tablas por 4-4 en la ida de las semifinales coperas de 2024/25. El último antecedente favorable para los culés se remonta a la campaña 1992/93 con un 6-0 en la vuelta de octavos de final de Copa tras arrasar previamente por 0-5 en el Vicente Calderón.
El Barça no ha conseguido ganar al Atleti por un margen de cuatro goles en ninguna de las eliminatorias en las que se han enfrentado desde que llegó Simeone
Los rapapolvos al Atleti con Simeone en la dirección técnica tampoco suelen ser una constante. Más allá de algún que otro atropello puntual, el ‘Cholo’ suele moverse bien en este tipo de situaciones, manejando habitualmente los contextos. En sus 780 partidos oficiales, solo en 15 ocasiones ha encajado cuatro o más goles en un partido oficial, cuatro de ellas siendo el Barça el victimario (4-1 en diciembre 2012, 4-2 en febrero 2022, 4-4 en febrero 2025 y 2-4 en marzo 2025. Además, ha jugado entre el Camp Nou y el Lluis Companys de Montjuic un total de 20 ocasiones: en ninguna situación de esos resultados le eliminaría. Le valdría hasta el 4-1 de diciembre de 2012, la primera vez del bonaerense en el Camp Nou. Estos son los datos, suyas las conclusiones.
Cuchillo entre los dientes
El 4-0 del Metropolitano hizo mucho daño a demasiados niveles en un rival que guarda muchos cadáveres en su maletero. Sorprende que el entrenador que se jactaba con orgullo de no quejarse nunca de los árbitros mostrando su apoyo reconociese de forma pública tocar a la puerta de Martínez Munuera para pedirle explicaciones por su actuación arbitral en la ida, como si tuviese la potestad absoluta de someterle a juicio sobre sus decisiones. Sorprende que el equipo que pagó 8 millones de euros durante casi dos décadas al exnúmero dos de los árbitros, José María Enríquez Negreira, por informes 'fantasmas' según concluyó la Guardia Civil, se permita el derecho de emitir comunicados pidiendo justicia arbitral para todos. Sorprende que una entidad exija igualdad cuando necesita de una "medida cautelar urgente" concedida por el mismísimo CSD para inscribir a jugadores, demostrando competir con otras reglas por encima del resto. Sorprende, también, que desde diferentes estamentos hagan llegar a sus voceros el interés en fichar a la estrella de tu rival cuando coincide justo la eliminatoria teniendo el club una salud económica que depende de infinitas palancas y de una ingeniería financiera que reta cualquier lógica común. Sorprende, en definitiva, tantas cosas en los últimos años que ya dejan precisamente de sorprender y se empieza a entender.
Hansi Flick se encomienda a Pedri González y a Lamine Yamal para obrar el milagro
Los culés necesitan, por tanto, un milagro. Nada que, por cierto, no haya hecho con anterioridad. Como el replicante rebelde Roy Batty en Blade Runner, en la Ciudad Condal se han visto cosas que no creeríais. Retó las leyes naturales hace menos de una década en una eliminatoria apoteósica ante el PSG en los octavos de final de Champions League 2016/17, volteando un resultado de 4-0 en el Parque de los Príncipes (global de 6-5 tras el 6-1 en el Camp Nou). "No será fácil remontar, pero lucharemos", puntualizó Hansi Flick, poniendo de ejemplo el nivel de presión, la intensidad y la capacidad de ganar duelos para ganar al Villarreal en la última jornada liguera.
Sin Frenkie de Jong por lesión ni Eric García por sanción, Flick, recientemente centenario con la entidad azulgrana, nivelará el eje de los centrales con Ronald Araujo o Gerard Martin y tapará el agujero en el medio con la que será la primera titularidad de Pedri González desde que se ha recuperado la lesión tras coger ritmo competitivo frente a Levante y Villarreal. El que afila cuchillos es Lamine Yamal, que desde mediados de enero ha generado goles o asistencias en nueve de los once encuentros que ha disputado. Solo el Atleti y el Girona han podido frenar en este periodo al talento de Rocafonda, que viene de exhibirse en la última jornada liguera con un triplete.
Comentarios
1/3/26, 22:18
Vamos a terminar la faena
1/3/26, 22:16
Excelente artículo, y crónica, como siempre un placer leerte, vamos a campeonar, competir y ganar.