Afrontaban los de Fernando Torres una prueba interesantísima para comprobar la madurez competitiva del equipo. Tras varias jornadas como líderes, iniciaban esta jornada desde la segunda posición, tras el empate del pasado sábado ante el Tarazona. Y si alguien tenía alguna duda… quedaron disipadas de un plumazo, con la misma contundencia con la que ejecutó el filial todos sus contraataques durante el partido. Si hay un equipo que se ha ganado que se deba tener fe en sus prestaciones, dando siempre un ejemplo de cómo reaccionar a un resultado negativo, ese equipo es el Atlético Madrileño.

Barboza sustituía en el once a Puric —cumpliendo sanción por ciclo de amarillas— y Koke Mota era titular en el extremo derecho, siendo Iker Luque suplente por segunda jornada consecutiva. Comenzó bien el Antequera, intenso en la presión hacia adelante, generando situaciones desde su banda izquierda y con varias acciones de centros al área, en juego corrido y a balón parado. Resistió el Atlético Madrileño a ese inicio, pasando después a beneficiarse de la exposición defensiva del Antequera, haciendo muchísimo daño en todas sus transiciones.

Arnau forzó un penalti que él mismo transformó en su primer gol del partido. Tres minutos después, una gran acción colectiva del Atlético Madrileño acabó en un golazo de cabeza espectacular de Cubo —su segundo tanto de la temporada—, tras un centro al área magistral de un Julio que, tanto por lo que generaba Arnau yéndose hacia dentro como por su propia inteligencia a la hora de saber cuándo y cómo incorporarse, fue totalmente indetectable para la banda derecha del conjunto andaluz.

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Si hay una forma de ejemplificar con hechos lo que suele querer decir Simeone respecto a la contundencia, la primera parte de los de Fernando Torres es la mejor definición. Volvió a incomodar el Antequera en el primer tramo del segundo tiempo. Redujo distancias con un gol de Siddiki e incluso tuvo un par de peligrosas acciones ofensivas posteriores. Y aquí vino quizás el tramo que mejor define la personalidad y competitividad creciente del filial rojiblanco: calmó el impulso positivo del Antequera desde la tenencia de balón, atrayendo una presión que estaba al límite del desorden por la necesidad del resultado, para luego acelerar, batir líneas y sentenciar al contraataque. Se hicieron dos goles más e incluso la cantidad y calidad de ocasiones en ese tramo fue tan evidente que Dani Alcover, guardameta local, posiblemente acabó siendo el jugador más destacado del Antequera.

El cuarto tanto, y el que fue la sentencia del partido pese al segundo gol local final, fue obra de Jano, pero hay que detenerse en el tercero. El gol fue de Arnau, sellando su doblete y el que era su décimo gol de la temporada. Pero pongan el foco —y lleven babero por si acaso— en lo que hace Dani Martínez. Increíble demostración de personalidad y aptitudes físicas y técnicas en una conducción sublime en la que escondió el balón, cambió direcciones y jugó con la aceleración y la desaceleración, para acabar dando una asistencia magnífica al propio Arnau. Una de las acciones individuales en salida de balón más impresionantes que pueden verse en un defensor.

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Gran partido del Atlético Madrileño, demostrando una vez más que no hay tipo de partido al que no se adapte. Y ese ser tan camaleónico en lo competitivo es el verdadero premio para el trabajazo que está haciendo Fernando Torres. A seguir disfrutando.

LOS TRES MEJORES

1 punto – Javi Serrano

2 puntos – Dani Martínez

3 puntos – Arnau Martínez