Metidos de lleno en la repentina —y exitosa— vorágine de salidas como las de Gallagher y Raspadori, y más pendientes de los posibles fichajes con los que pueda sorprendernos Mateu Alemany, muchos aficionados rojiblancos, entre los que me incluyo, nos encontramos “de repente” con el partido de Copa del Rey.
Y posiblemente, querido lector, estabas deseando que acabase el partido para volver a esa vorágine que, indiscutiblemente, es más divertida que el partido que perpetró el Atlético de Madrid en Riazor. Dadme este ratito de la crónica… y volvemos juntos a ese mundo de posibles fichajes en el que nos vamos a quedar varios días.

Y eso que el inicio del partido te llevaba hacia el optimismo, porque el Atlético de Madrid se conectó rápido al partido con varias presiones altas óptimas y alguna jugada ofensiva dinámica y vertical. Pero en cuanto el Deportivo pudo sumar pases en salida de balón, incrustar al mediocentro entre centrales y lanzar alto a los laterales, los de Simeone abandonaron la proactividad en la presión y fueron ese equipo totalmente reactivo en 1-5-3-2, sin salirse del bloque bajo/medio aunque el rival reiniciase, desconectándose ofensivamente del partido porque, cuando recuperaba el balón, la estructura era totalmente inofensiva. Preocupante que, cada vez que el rival demuestra ciertos argumentos con balón, Simeone prefiera adaptarse a sus posibles virtudes en vez de potenciar las suyas. Priorizar esto ante los suplentes del Deportivo…
Cuando el Atleti se plantaba en campo contrario, el Deportivo tenía fácil organizar su estructura defensiva. Totalmente criticable la falta de actividad sin balón de los jugadores de ataque. Salvo Griezmann, que fue el único que entendió que había que picar a espaldas de la última línea defensiva, el resto de jugadores no dio solución en modo de desmarques. ¿Es ingrato tirar desmarques en ataques posicionales, porque muchas veces no vas a recibir? Sí. Pero es necesario para crear arrastres y, por ende, espacios que posiblemente aproveche un tercer jugador gracias a ese desmarque previo. Es muy cómodo pedirlas todas al pie. Y empieza a ser molesta la comodidad mal entendida de este equipo en muchos aspectos.
Imposible obviar el inexplicable rendimiento de Baena y Julián. Con Álex empieza a preocupar la sensación de que ni él se encuentra ni el equipo le encuentra. Tras una primera media hora en la que estuvo excesivamente abierto en banda, intentando estirar a la defensa del Deportivo y en busca de una asociación inexistente con Ruggeri, empezó a pisar zonas interiores… pero cada vez que recibía era pérdida y posible transición del Deportivo. Lento para perfilarse, errático en los controles y en los pases, sin reacción para usar el cuerpo en los duelos… La falta de continuidad que ha tenido hasta ahora le genera más minutos de descuento, pero no puede permitirse mostrar este nivel.
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El que apura los minutos de descuento es Julián Álvarez, al que quizá ya le queda el último balón al área antes de acabar con la paciencia de la parroquia rojiblanca. Era un partido ideal para conectarse y recuperar sensaciones… y se celebró el cambio por Sørloth en el minuto 60, porque estaba haciendo hasta daño a los ojos la actuación que estaba perpetrando. Sin peligro en el remate, conformista en todas sus acciones con balón hasta el punto de detener a propósito posibles ataques ventajosos por no querer exponerse a ser agresivo, a realizar una conducción vertical. Alarmante la falta de chispa, la sensación de pesadez que está dejando en todas sus acciones, con y sin balón. Situación muy, muy crítica.
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Por suerte para el Atlético de Madrid, además de los que siempre están, como Pubill, Hancko y Marcos Llorente, estuvieron Johnny Cardoso y Antoine Griezmann. El centrocampista hizo, desde aquella primera parte en Cornellà, su mejor actuación como rojiblanco. Siendo cierto que notó la inactividad en alguna acción, donde se le evidenció la falta de ritmo, y que en campo propio todavía debe entender que el rol de primer mediocentro debe ir ligado a elegir bien cuándo saltar y cuándo ser más precavido, el estadounidense estuvo omnipresente con y sin balón, siendo una ventaja ganando duelos, defendiendo hacia adelante y demostrando criterio y valentía al pase, intentando siempre que el juego progresase hacia adelante. Excelentes sus datos de acierto combinativo, teniendo en cuenta que, precisamente, no eran siempre en horizontal al de al lado.

Y cómo no, Antoine Griezmann. En un partido donde los supuestos nuevos líderes del ataque vuelven a salir “a deber”, el francés nos regaló una de sus obras de arte más especiales en forma de falta directa. Hay que ser jodidamente bueno para disparar así en una posición tan cercana a la portería… pero es que, en cuanto a puro talento, estamos hablando de alguien que siempre irá ligado a la historia.
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Se celebra el pase a cuartos de final por cuarta temporada consecutiva… pero esta victoria tiene muchos interrogantes que el equipo debe solventar en los próximos partidos.
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Comentarios
14/1/26, 13:34
Muy buena crónica Alex. Yo creo que lo de Baena es un mal momento. Contra el Madrid estuvo bien (sin que fuera nada extraordinario) y al menos siempre da la cara y pide el balón e intenta generar. Otra cosa es Julián que últimamente hasta se le nota falta de actitud. Totalmente desconectado. Eso sí también están los habituales como pubill, hancko, Llorente, barrios, incluso los minutos de Giménez. Aparte de Johnny me gustó Almada. 2 rato seguido de buen nivel. Tengo esperanzas de que siga mejorando