Recibía el Atlético de Madrid a un Alavés que salía al Metropolitano en puestos de descenso, señal inequívoca de su muy mala dinámica actual pese a un buen comienzo de temporada. Hablábamos en la previa de que el Atlético de Madrid no solo debe ganar en este tipo de partidos, también debe convencer; que guste el “cómo” de la propuesta. Lo hizo a ratos, pero la sensación final es que, si el Alavés hubiese tenido un par de saques de esquina más al final del partido…

Pese a que en los días previos había ensayado un once en el que Pubill y Julián rotaban, ambos fueron de la partida. Que nos hayamos acostumbrado a que 'Markus' se exhiba partido tras partido no debe significar que dejemos de remarcarlo. Otro partido impresionante del ya consagrado como defensa central titular de Simeone, magnífico en los duelos, notable en la salida de balón y con un dominio del juego aéreo apabullante, pese a tener grandes rivales en este aspecto como Toni Martínez y Lucas Boyé. Que alguien le diga a Pubill que no haga planes en los meses de junio y julio…

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En cuanto a Julián Alvarez, hay que decir que posiblemente jugó su mejor partido desde la victoria en Eindhoven. Todavía lejos de lo que debe exigirse, por descontado. Pero estuvo más fino con balón, dio mejor sensación en cuanto a frescura física y fue más amenaza en área rival de lo que viene siendo desde hace varias semanas. ¿Nos conformamos con poco o se empieza a ver la luz al final del túnel? En Turquía tendremos la respuesta.

No fue una mala primera parte del equipo rojiblanco, aunque sí irregular. Quizás la personificación ideal del primer acto se resume en Almada, que fue peligroso por su intención al pase en varias jugadas, pero que lo alternó con otros tramos intrascendentes y de poca presencia. Remató mucho el Atlético de Madrid en los primeros cuarenta y cinco minutos —dieciséis remates—, aunque la mayoría de ellos no tuvieron peligro excesivo, salvo la triple ocasión justo antes del pitido que decretaba el intermedio.

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Comenzó el segundo acto y, a los tres minutos de juego, Sorloth marcó un gol espléndido. Posiblemente su mejor gol como rojiblanco de cabeza, por la plasticidad y efectividad tanto del movimiento como del remate. Asistió Barrios tras un desmarque dentro & fuera a ese intervalo central-lateral que ya está totalmente integrado en su interminable repertorio. Otro partido en el que volvió a evidenciarse el increíble motor —con y sin balón— del canterano, sin duda el jugador más importante del equipo, con una clara —y preocupante— diferencia respecto al segundo.

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Desperdició el Atleti varios contraataques claros por mala ejecución en el gesto final; la madera impidió a Álex Baena hacer uno de los mejores goles de su carrera… y, de repente, a sufrir. Paso atrás injustificable del equipo, ya que el Alavés no estaba generando absolutamente nada, demostrando ser un equipo de claro descenso si reducimos el análisis a “contenido ofensivo”. Difícil de entender —y de defender— los cambios de Simeone, dando entrada a Nahuel Molina y a Le Normand, cambiando varias veces de sistema y de roles según qué jugadores en pocos minutos, acabando por volver loco a un Marcos Llorente al que solo le faltó ponerse los guantes en uno de los múltiples saques de esquina que tuvo el Alavés en el tramo final del partido.

Saques de esquina que estuvieron cerca de significar un empate que hubiese sido dramático, que volvieron a evidenciar la alarmante debilidad del equipo en estas acciones… y que dejan claro que, pese a que la moneda acabó saliendo cara, elegir sufrir ante rivales tan inferiores es poco pan para hoy… y mucha hambre para mañana.