Reconozco que, cuando el Sanluqueño se adelantó en el minuto veintitres, pensé que quizás era un golpe de difícil encaje para el Atlético Madrileño. Ya no por el gol en sí, si no por lo cuesta arriba que podía ser afrontarlo viniendo de cuatro jornadas sin una victoría a la que ya se había acostumbrado con una constancia tremendamente meritoria. Por suerte, servidor estaba equivocado, porque tras ese gol del Atlético Sanluqueño se vino un huracán ofensivo que acabó traduciéndose en la victoria más importante, al menos hasta el momento, de la temporada de los de Fernando Torres.

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Fue impresionante la personalidad con la que reaccionó el Madrileño al gol rival. Hacía varias jornadas que no conseguían combinar con un paso tan imponente: desde la salida de balón de Gero Spina -fantástico sustituyendo a Puric- y Dani Martínez -qué jugador- hasta el brillante debut de Rafa Llorente, pasando por todo lo que genera siempre Arnau, el tremendo liderazgo en todas las facetas de Javi Serrano, por un omnimpresente Jano Monserrate... El Madrileño brillaba con balón, pero también sin él porque su presión tras pérdida era fantástica. Tras varias ocasiones claras no materializadas y dos goles anulados -incomprensible el de Arnau-, un gran recurso de Miguel Cubo en una de las últimas acciones del primer acto, marcando gol de tacón, permitió al filial empatar y resoplar durante los quince minutos del descanso.

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TORRES Y UN ''ALL-IN'' DE LOS QUE SE RECUERDAN

Nada cambio en el segundo tiempo, ya que el Atlético Madrileño siguió siendo notablemente superior en cualquier registro del partido. Pese a la evidente superioridad rojiblanca, Torres decidió intervenir pronto con los cambios, dando entrada en el minuto 60 a Rayane por Bellotti y a Romeo Hueso por Boñar. Seguía siendo mayúsculo el dominio, Rayane y Rafa Llorente se entendieron muy bien desde el primer momento, pitaron un penalti a favor que acabó deshaciéndose por fuera de juego posicional de Cubo... parecía que no era el día, que esta crónica habría que hacerla lamentando no haber conseguido dos puntos más. Pero a Fernando Torres le quedaba una tirada. Y esa tirada fue un ''all-in''. Donde muchos otros habrían empezado a ver con buenos ojos un empate como visitante, él decidió redoblar su apuesta, dando entrada a Iker Luque por Jano... y a Perovic -extremo muy ofensivo- para jugar de lateral izquierdo en detrimento de Julio. Y... boom, apareció el pichichi. Arnau Ortiz, precisamente tras un buen recurso de Perovic para asistir, culminaba una gran jugada colectiva del Madrileño desde la salida de balón con los centrales, rematando de primeras a la escuadra derecha del portero local, poniendo su decimocuarta firma goleadora de la temporada.

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¿Y si en unos meses recordamos estos dos puntos ganados por pura ambición, como dos puntos que fueron claves para ascender? Sea como sea, lo que es indudable es que la ambición de Torres fue totalmente clave para conseguir los tres puntos.

De lo que podía suponer una quinta jornada sin ganar en el momento del 1-0... a una remontada que en lo práctico se traduce en ''solo'' tres puntos, pero que en lo enérgico tiene muchísimo más. Reacción de 'señor equipo' desde lo competitivo, pero sobre todo desde lo futbolístico porque hay muy pocos equipos en esta categoría, que puedan jugar al fútbol como lo hicieron los de Torres ante el Sanluqueño.