Advertía Diego Pablo Simeone en la previa del partido en Estambul, acompañado en la rueda de prensa por un Alexander Sorloth al que ya no se le caen los goles, que al Atlético de Madrid no le iba a bastar con un empate y una victoria en las dos últimas jornadas para colarse entre los ocho primeros clasificados de la Fase de Liga. “Hay que ganar los dos partidos”, sentenció sobre las necesidades que exige la competición europea entre tanto peso pesado que participa. El bagaje de puntos frente al Galatasaray y el Bodø/Glimt fue escaso, sumando únicamente un punto de seis posibles. La renta, por tanto, resultó insuficiente, quedando fuera del ‘top-8’ por primera vez desde el cambio de formato en la UEFA Champions League.
El castigo por no completar los deberes a tiempo ha sido añadir dos partidos más a un calendario tan sobrecargado. El playoff eliminatorio que conduce hacia los octavos de final se cuela entre la eliminatoria de semifinales de la Copa del Rey y los compromisos de LaLiga. Ese carrusel de encuentros sin el respiro reglamentario entre medias pasaría factura a cualquier equipo menos al propio Atleti, que no tiene reparo ninguno en tirar por la borda el campeonato doméstico. Se presenta en el Jan Breydelstadion tres días después de arrastrarse por Butarque (derrota por 3-0 contra el Rayo Vallecano), tan solo seis días después de exhibirse contra el Barcelona (victoria por 4-0 en el Metropolitano). Bienvenidos al parque temático, a la verdadera experiencia de una montaña rusa.
La Champions regresa para un Atleti que en una semana ha sido capaz de golear al Barcelona en Copa y arrastrarse contra el Rayo en LaLiga
Los colchoneros viven instalados en una burbuja que por el momento resiste intacta sin haberse pinchado. El paso hacia adelante en Copa del Rey, a 90 minutos de jugar una final, y la supervivencia en Liga de Campeones maquillan momentáneamente la deriva voluntaria en la que está inmersa la plantilla en el campeonato doméstico. “El equipo no elige partidos”, ha defendido recientemente Diego Pablo Simeone, contradiciendo al vestuario verbalizado a través de Jan Oblak y de Josema Giménez, para justificar la mala imagen en Butarque. Solo ha sumado un punto de los nueve últimos posibles y acumula tres jornadas sin marcar en la competición nacional. Europa, por imagen, respeto y necesidades económicas, exige un gran cambio de versión.

El escollo que necesita superar para medirse en octavos de final a Tottenham Hotspur o Liverpool es un Brujas que participa en los play-offs eliminatorios de la Champions League por segunda temporada consecutiva. El cuadro 'blauw-zwart', que en la vigente edición del curso europeo ha puesto contra las cuerdas a rivales como el Barcelona (3-3 en el Jan Breydelstadion) y al que le ha bastado con sumar seis puntos de los últimos seis posibles para colarse entre los 24 primeros clasificados, llega reforzado tras ganar el derbi al Círculo de Brujas en la última jornada de la Jupiler Pro League, intensificando su persecución al Union Saint-Gilloise por el liderato. Con cuatro tantos y otras tantas asistencias, Hans Vanaken, que combina talento con veteranía, es el jugador más prolífico del equipo belga en la presente participación europea.
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