Entre la ida y la vuelta de la eliminatoria de Liga de Campeones contra el Tottenham Hotspur, buscando superar los octavos de final, al Atlético de Madrid se le cuela el derbi madrileño contra el Getafe en LaLiga en un calendario que no conjuga el término descanso. Los once puntos de ventaja que tiene sobre el Real Betis, que ha empezado a echar el freno de mano ante la posibilidad que España tenga una plaza extra por Rendimiento Europeo, rebajan tensiones en un tramo de la temporada donde se está jugando todo … fuera del campeonato doméstico. En la final de la Copa del Rey y tomando ventaja en la eliminatoria europea ante el Tottenham Hotspur por los cuartos de Champions, Diego Pablo Simeone calcula meticulosamente riesgos midiendo las rotaciones en un grupo de jugadores al que está logrando enchufar competitivamente en el día a día.

El último en subirse al carro en marcha ha sido un Nico González que, con su doblete a la Real Sociedad en el Metropolitano durante la última jornada, ha reforzado la posición del Atleti como tercer clasificado de LaLiga. El argentino, que ha hecho público su deseo de que la cesión temporal se convierta en un préstamo definitivo, ha seguido el camino de restitución que ha emprendido Alexander Sorloth, máximo goleador del equipo en 2026, de Matteo Ruggeri, tercer máximo asistente del curso oficial en su año de debut, de un Johnny Cardoso cada vez más asentado y hasta de Antoine Griezmann, cuyo mayor elogio a sus 34 años es apuntar a que su hambre sigue intacta. Que su hoja de servicios para el equipo todavía es más que necesaria mientras le llegan los cantos de sirena desde la MLS.

El derrape en Butarque contra el Rayo Vallecano parece haber marcado un antes y un después en la planificación para el último tramo de la temporada. Los nueve cambios que metió Diego Pablo Simeone con respecto al equipo que vapuleó al Barcelona en la Copa del Rey tan solo tres días antes concienció al ‘Cholo’ que las rotaciones para dosificar esfuerzos deben de convivir con no bajar el nivel hasta el suelo. Los colchoneros se han sacudido el mes de febrero sin ganar (empate ante el Levante y derrotas contra Rayo Vallecano y Real Betis) con tres triunfos consecutivos ante Espanyol, Real Oviedo y Real Sociedad. Es, junto al Barcelona, uno de los dos únicos equipos con pleno de puntos en LaLiga (9/9) en las tres últimas jornadas.

Un Getafe reforzado

Entre el mes de diciembre de 2025 y finales de enero de 2026, el Getafe entró en una vorágine de malos resultados de hasta siete partidos sin ganar, sumando en este periodo tan solo dos puntos de 21 posibles. Despidió el 2025 encajando cuatro goles del Real Betis para tener tan solo tres puntos de ventaja con respecto a la zona de descenso. El nuevo año lo arrancó en Vallecas sin un solo delantero de inicio, haciendo Mario Martín las funciones de '9' y tirando de hasta tres canteranos desde el banquillo como revulsivos para obrar el milagro puntuando en la recta final contra el Rayo gracias a un gol de Mauro Arambarri. Fue el instante donde José Bordalás hundió con un solo dedo el botón del pánico. “Llega un momento que al lápiz le sacas punta y punta hasta que se acaba. Ahora mismo el lápiz nos lo hemos comido y ya no queda lápiz. Es la realidad. No merezco esto y no se lo deseo a nadie”, lamentó el alicantino ante el encaje de bolillos que tenía que hacer jornada tras jornada.

La onda expansiva del grito de auxilio demolió las paredes de las oficinas del Coliseum. Bordalás arrastró durante meses la mala planificación deportiva del verano, supeditada al dinero que podía dejar Christantus Uche en las arcas con una salida en las últimas semanas de la ventana de fichajes y condicionada por las urgencias de vender activos importantes como Omar Alderete a un precio por debajo de la realidad del mercado por las apremiantes necesidades económicas. Ángel Torres recogió el guante, Toni Muñoz se puso el mono de trabajo y el Juzgado Mercantil 15 de Madrid hizo el resto frenando a LaLiga para suspender las resoluciones que impedían al club madrileño reforzarse en el mercado de invierno. De una tacada, cinco futbolistas — Luis Vázquez, Zaid Romero, Sebastián Boselli, Veljko Birmancevic y Martín Satriano — tomaron tierra en la zona sur de la Comunidad de Madrid para salvar al soldado Bordalás.

La resurrección del cuadro azulón se ha construido en torno a las garantías defensivas que ha proporcionado Zaid Romero atrás, la garra y el olfato que alberga un Martín Satriano que, por fin, ha encontrado una oportunidad que necesitaba para confirmar las buenas expectativas que había en torno a un futbolista al que el Inter de Milán fue a buscar en Montevideo, y al hambre en ataque de Luis Vázquez. Desde que los tres debutaron en partido oficial como titulares (1-1 contra el Girona en Montilivi), los azulones solo han perdido uno de los siete encuentros de LaLiga y tienen el tercer mejor bagaje de puntuación (14 puntos), solamente superado por el Barcelona (18) y por el Real Madrid (15).

El cuadro getafense es, además, el segundo equipo de LaLiga que menos goles ha concedido durante el año 2026 (7, uno más que el Barcelona), los mismos que el Real Madrid. En cuestión de un mes, ha tumbado al Real Betis (5º), al Real Madrid (2º) y al Villarreal (4º) para mirar más de cerca las posiciones europeas, a cinco puntos de distancia, que a los puestos de descenso, con diez de ventaja. “Ganar un partido es tremendamente complicado, por eso hay que poner en valor lo que hace el equipo. Solo una derrota de los últimos siete partidos está al alcance de pocos, solo de los grandes”, apuntó Bordalás tras ganar al Real Betis en el Coliseum durante un partido donde no sufrió nada, donde chutó a portería las mismas veces que su rival y que resolvió con dos goles antes del descanso. Lo hizo con solo un 29% de posesión y únicamente 135 pases buenos. Esto también es fútbol, papá.