El Atleti pierde un partido que en algunos tramos mereció perder, pero que tuvo otros en los que mereció ganar e incluso también se puede decir que hubo momentos en los que lo merecido habría sido un empate. Puede parecer una reflexión simple o poco concreta, pero es que es puro Atlético de Madrid 25-26.

Llegaba el Madrid en su mejor momento anímico y futbolístico de la temporada, con un día más de descanso respecto al Atleti y con una situación liguera evidentemente más motivante. Pese a todo esto, Simeone alineó el que podría ser su once tipo en este momento, contando con que Oblak, Pubill y Barrios no podían jugar el partido por sus diferentes lesiones.

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La primera parte del Atleti fue bastante positiva. Alternó momentos de bloque bajo, donde defendió sorprendentemente bien, con otros de bloque medio, donde intentaba coger aire posicional cuando el Madrid reiniciaba. Y, más allá de algunos errores con balón, principalmente de Ruggeri y de un muy mal Koke, dejó varias acciones con balón muy interesantes. Era evidente que el plan establecido era atraer al Madrid con los primeros pases, para encontrar a Griezmann -fantástica su primera parte- y a Julián entre líneas y que estos pudiesen conectar con Lookman en izquierda o con Giuliano + Llorente en derecha. Así llegaron varias transiciones peligrosas, como la gran parada de Lunin a Llorente, que desembocó en una de las acciones más vergonzosas de la temporada del VAR, omitiendo un escandaloso penalti de Carvajal; o el gol de Lookman, donde además del mérito al gol del nigeriano y a la enorme asistencia de tacón de Giuliano, hay que destacar cómo activó la jugada Julián con un excelente cambio de orientación, amén de la gran aparición de un Ruggeri que estuvo mal en fase defensiva, pero que en fase ofensiva volvió a demostrar que interpreta muy bien el incorporarse cuando tiene el balón Lookman.

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El ex del Atalanta fue una de las noticias más positivas del partido, como ya pasó en Londres ante el Tottenham. Lookman es un jugador que mide a la perfección cuándo acelerar y cuándo desacelerar, que no se precipita cuando intuye ventajas porque sabe que esperar y ser preciso puede aumentar la claridad de la ocasión y que, además, condiciona a la defensa rival y genera una gravedad en torno a él de la que suelen beneficiarse el resto de atacantes. Cierto es que, quizás, tras su debut en Copa, nos esperábamos un jugador más autosuficiente por sí solo, pero el ataque del equipo suele ser mucho más clarividente cuando el equipo activa su participación en ese sector izquierdo ofensivo.

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LA LLAMADA AL PENALTITO

Corría el minuto 52 y, en el habitual homenaje a la Kings League que suele darse en el Bernabéu, el Madrid sacó la “carta penaltito”. Eso sí, no la busquen en el mercado, porque tiene una cláusula de exclusividad. Brahim dejó adrede la pierna para exagerar un contacto muy mínimo, obviando incluso que su manera de caerse hacia atrás en vez de hacia adelante evidenciaba que estaba forzando la situación. Fíjense si tuvo que ser polémico y condicionante el arbitraje para que, pese a obviar el penalti a Llorente y señalar el de Brahim, esto no fuese lo peor: que la primera falta en contra al Madrid llegase en el minuto 61, es el resumen perfecto de cuánto puede condicionar y desesperar una evidente parcialidad a drede del señor colegiado. El Madrid empató y, finjan sorpresa —nótese la ironía—, el Atlético de Madrid se dio el primer disparo del partido en su propio pie: Ruggeri pudo evitar un pase dentro que no tocaba, pero Giménez —que había sustituido a Le Normand en el descanso— tuvo un error impropio de un central de su jerarquía. Esa manera tan desconectada y liviana de ir a un duelo de máxima urgencia ante un jugador élite en ese contexto como Fede evidencia que, incluso pese a que ha tenido buenas actuaciones recientes, como cuando entró al Camp Nou en la Copa del Rey, algo no funciona actualmente en Giménez. Muy preocupante.

Simeone dio entrada al momento a Nico, Sorloth y Nahuel por Johnny —limitado por una amarilla—, Griezmann y Lookman. Y Nahuel, que venía de hacer un golazo inmenso ante el Getafe, se superó a sí mismo con un gol inmejorablemente estético, con un golpeo de balón absolutamente tremendo. El argentino fue el único revulsivo que entró bien al partido, porque Nico y Sorloth no le dieron nada al equipo, como tampoco lo hizo Baena, que entró a continuación del gol de Nahuel.

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Hablábamos de un tiro en el pie… pero ojalá haberlo dejado en singular, porque quedaba el segundo. Solo seis minutos después de un 2-2 merecido tras un muy buen tramo del equipo, Koke y Nico decidieron colocar una alfombra roja a Trent en vez de hacer frente a su conducción, para que posteriormente Vinicius, que recibió con ventaja tras una presión a la nada de Nahuel que le dejó fuera de la ecuación y una horrenda activación de Baena en el 1 vs. 1, definiese muy bien desde la frontal para hacer el 3-2 definitivo.

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Tuvo opciones de empatar el Atleti tras la expulsión de Fede, en unos minutos finales que, pese a lo agridulce de no haber conseguido el 3-3, evidenciaron que Julián cada vez está en mejor momento, y esto es mucho más importante que sumar o no sumar puntos en un partido liguero de prácticamente nula trascendencia en lo clasificatorio.

¿Qué el Atleti debe corregir situaciones como las que posibilitan que el Madrid haga sus dos últimos goles? Sí. ¿Qué es molesto que, pese a tener tramos bastante óptimos en un partido de máxima dificultad, el equipo pierda? También. Pero son cosas que estás obligado a asumir hasta poder corregirlas en junio. Hasta entonces, a seguir insistiendo y confiando en un equipo que, incluso en una derrota como esta, tiene momentos ilusionantes.

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