El duelo de LaLiga en el Metropolitano es el de menor relevancia en la cordillera de tres enfrentamientos contra el Barcelona que tiene por delante el Atlético de Madrid para dar el pistoletazo de salida a un mes de abril que se presupone de puro infarto por todo lo que tiene en juego. En cuestión de diez días, va a medir sus fuerzas en el campeonato doméstico antes del homicida doble duelo en la Liga de Campeones buscando avanzar hacia las semifinales de la competición europea. Madrid, Barcelona y posteriormente otra vez de vuelta a la capital para resolver la eliminatoria.

Antes de desafiar lo realmente mollar, los colchoneros retoman el campeonato nacional español tras el parón por los compromisos internacionales que ha tenido hasta a 14 futbolistas (de los 19 disponibles) de la plantilla recorriendo el globo terráqueo. Lo hace tras caer por la mínima en el derbi madrileño contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, perdiendo la tercera plaza que tenía en posesión en favor del Villarreal. Los 13 puntos que mantiene de distancia con respecto al Real Betis por la cuarta plaza de la tabla clasificatoria le permiten minimizar los daños y seguir considerando a LaLiga como el menor de sus quebraderos de cabeza.

La cercanía de la eliminatoria de Champions League y la necesidad de dosificar esfuerzos de cara a llegar de la mejor forma posible a la final de la Copa del Rey exigen a Diego Pablo Simeone calcular los riesgos para no perder el tono competitivo ni sufrir ningún percance de peso. La política de rotaciones efectuada ante el Getafe (diez cambios con respecto al once alineado contra el Tottenham Hotspur), la Real Sociedad (seis modificaciones después del esfuerzo de sobrevivir en el Camp Nou en el torneo copero) y el Real Oviedo (siete caras nuevas en relación al equipo que selló el pase a octavos de Liga de Campeones frente al Brujas) se truncó en Chamartín, donde el ‘Cholo’ salió con toda la artillería pesada. Para el duelo contra el Barça, más allá de las posibles variantes de descanso que ahora pueda considerar, el técnico argentino cuenta con las ausencias confirmadas de Johnny Cardoso y de Marcos Llorente por ciclo de tarjetas amarillas.

De los 167 partidos de LaLiga que ha disputado como local desde la inauguración del Metropolitano (septiembre 2017), el Atleti solamente ha perdido en 13 ocasiones (8% de derrotas sobre el volumen total de los encuentros). Casi un tercio de ellas pertenecen al Barcelona, que ha logrado la victoria en cuatro de sus ocho visitas totales a San Blas-Canillejas. Sin ir más lejos, atraviesa una serie favorable en las tres últimas campañas (0-1 en 2022/23, 0-3 en 2023/24 y 2-4 en 2024/25), la mejor racha desde los últimos años de vida del Vicente Calderón (0-1 en 2014/15, 1-2 en 2015/16 y 1-2 en 2016/17). Tan cierta es esta racha como que en su última visita al Metropolitano se llevó una renta de cuatro goles de desventaja que no pudo levantar en el partido de vuelta en el Camp Nou.

Equilibrismo

Hansi Flick ha llegado al mes de abril instalado en la dicotomía personal de mimar a los jugadores del Barcelona que más minutos acumulan con la obligación de no elegir competiciones ni priorizar partidos por encima del resto. Principalmente, porque tanto en Europa como en LaLiga tiene intactas sus opciones. En las últimas semanas ha tenido que combatir la fatiga de eliminatorias exigentes como ante el Atleti en Copa o frente al Newcastle United en Champions League con sacar hacia delante los compromisos del campeonato nacional español para mantener la brecha de cuatro puntos de distancia con respecto al Real Madrid en la persecución por el liderato. Desde la derrota contra los merengues en octubre de 2025 al visitar Chamartín, solo dos equipos — Real Sociedad y Girona — han podido puntuar ante un Barça que ha ganado 17 de los 19 encuentros desde entonces.

El repecho propio de la edad de Robert Lewandowski, ya no considerado como intocable aún con un Ferran Torres que no ve portería rival desde el mes de enero, deja a los blaugranas en manos, nunca mejor dicho, de Joan García, el portero de LaLiga que ha permanecido más veces imbatido (12/23), de Lamine Yamal, que viene de completar con España 108 de los 180 minutos totales (60%) durante la ventana internacional, de Pedri González, canalizador del juego, capaz de modificar la cara y el estado de ánimo con su mera presencia, y de Raphinha, el cable a tierra que contagia, energiza y enchufa a todo el grupo. El brasileño es un soldado caído en combate tras defender la 'verdeamarela' de su país, al mismo tiempo que Pedri sigue necesitando un meticuloso plan de minutos para compensar los riesgos tomados al adelantar su vuelta para la eliminatoria de semifinales de Copa del Rey contra el Atlético. El panorama en Can Barça es de transitar por el fino alambre.