Al grano. Un refuerzo en el medio que te permita vivir sin Barrios o Johnny, competencia para Giuliano y algo diferente para las bandas, un atacante que aporte gol y nivel arriba y algo de talento defensivo en el eje de la zaga. Cuatro perfiles (que no tienen porqué ser cuatro fichajes si se trabajan bien los perfiles firmados) son los que el Atleti no puede dejarse sin poner en la mochila del próximo curso si quiere destacar en su clase y jugar con los mayores en el patio.

El refuerzo en el medio

Siempre hay que tener un lápiz preparado en el estuche. Aunque no sea tu opción principal y te sirva en ocasiones muy puntuales, necesitas algo que sepas que te va a funcionar cuando a tu bolígrafo se le acabe la tinta. Johnny y Barrios son dos bolígrafos destinados a complementarse y a dar un gran nivel. Aunque si uno de los dos falla (por ejemplo, como con esta última lesión del canterano), necesitas a alguien que no vaya a desentonar ahí. Koke da el nivel, pero, a sus 33 años, no está para ser inamovible en la sala de máquinas. Con Gallagher, por mucho que sí le dé el físico, esta situación se vuelve inviable. Ni es un jugador para la base ni tiene las aptitudes que se necesitan para ello. ¿Entonces? El medio se queda cojo, y el Atleti debería reforzarse buscando el sustituto de un De Paul que ya juega en Miami.

¿El perfil que el Atleti debe sumar a su mochila? No tiene por qué ser “un De Paul”. Un todoterreno como Exequiel Palacios, un ‘box-to-box’ como Javi Guerra, un pasador físico como Adrià Bernabé, algo para partir más de la base como Rúben Neves o Sergi Altimira… Muchas opciones pueden ser válidas en una recta final de mercado en la que a varios equipos les deberían entrar las prisas por fichar y vender. Una situación que el Atleti, con gran parte de la faena más esencial ya realizada, debería aprovechar.

La competencia para Giuliano

Pocos utensilios más funcionales que Giuliano Simeone o Marcos Llorente se me ocurren para ocupar la banda derecha del Atleti. Dos bolígrafos con el tanque de tinta a rebosar, con la capacidad de entender a la perfección lo que les pide el maestro y con unas virtudes codiciadísimas en el fútbol actual. También, como casi cualquier jugador, ambos tienen sus limitaciones.

Unas limitaciones que, para bien o para mal, son bastante similares. En el caso de Llorente, ya conocemos de sobras el jugador que es y el que puede ser. En el caso de Giuliano, a sus 22 años, tiene un margen de progresión todavía enorme que, además, nos emociona dado su carácter y su insistencia en mejorar.

¿Y cómo puede el Atleti ayudar al pequeño de los Simeone a crecer? De muchas formas. La más efectiva, a mi parecer, es trayéndole buenos jugadores que le obliguen a mejorar en aquello que más flaquea. Muchos nombres y oportunidades de mercado puede aprovechar el Atleti aquí: Federico Chiesa, Jadon Sancho o, en un ejercicio de imaginación, Matías Fernández-Pardo son algunos de los nombres que se me vienen a la cabeza. El quid de la cuestión es que, para que lo que hay en la mochila del Atleti mejore, hay que acompañarlo con buenos complementos. Dos rotuladores pintan mejor que uno.

El atacante que aporte gol

Es de suma importancia que el Atleti tenga un sacapuntas para el próximo curso. Ya tienes, en Julián Álvarez, a uno de los mejores lápices de la clase. Ahora, necesitas algo que todavía ayude a sacarle más brillo al argentino, pero que también tenga cierta autosuficiencia. Sørloth se debería antojar como la principal opción para este rol, pero su rendimiento como titular despierta, de forma lógica, dudas. Entonces, ¿le vale la pena al Atleti separarse de un Sørloth que sí que ha sido toda una apisonadora desde el banquillo? Pues depende de por cuánto valore el Atleti a un suplente de 29 años.

Sigamos suponiendo y pongámonos en el escenario de que llegase una oferta que complaciera al Atleti y al noruego para separar sus caminos. ¿Cómo afrontaría el club la búsqueda de un sustituto en el mercado de nueves a mediados de agosto?

Pues es tan bueno Matías Fernández-Pardo que también podría entrar en este saco (ha jugado la mayoría de sus partidos como delantero centro), pero personalmente, no se me ocurre una opción mejor que Santiago Castro para la delantera. Para los que no lo terminen de ubicar, la forma más sencilla de definir al delantero argentino del Bologna es viéndolo como un calco de Lautaro Martínez. Un “torete”, capaz de asociarse, jugar de espaldas y bajar balones que, por su 1’80, no debería ser capaz de controlar. Rápido, de tren inferior potente y con facilidad goleadora (más goles que xG la pasada campaña). A nada de romper el cascarón definitivo cómo goleador y, por ende, de alcanzar un precio prohibitivo. Podría ser un buen momento para tentar al que es, por cierto, buen amigo de Almada gracias al pasado de ambos en Vélez Sarsfield.

El talento defensivo para la zaga

Por último, y si el Atleti va a llenar su estuche y su mochila de lápices, necesitará una goma de borrar que le permita ir olvidando ese estilo de centrales que condena al equipo a la hora de presionar y defender adelantado. Solo el recién llegado Hancko se aleja un poco del prototipo de zaguero que son Giménez, Le Normand y Lenglet. Y, más allá de posibilidades como la de alinear a Pubill o Llorente en línea de 3 (o directamente como central diestro en línea de 4 en el caso del catalán), quizás el Atleti debería plantearse sumar algún efectivo más a esta defensa.

Estos factores, sumados a la incógnita (y posible negativa) de la ”operación Cuti”, me llevan a pensar en varios jugadores. De estos que se me vienen a la mente, seguramente un Renato Veiga que ya estuvo cerca de llegar hace días y que, además, podría rendir como lateral izquierdo o pivote, se antoja la opción más factible.

Con todo esto y más de 20 días de mercado restantes, veremos si el Atleti da ese paso al frente y se quiere plantar en el inicio del nuevo curso con todo lo necesario para ir a por la matrícula de honor.