LaLiga vuelve para un Atlético de Madrid que ha sobrevivido gracias a la Copa del Rey surfeando la difícil ola entre la decepción del campeonato doméstico y el tropiezo en la Supercopa de España. El billete tramitado esta misma semana con destino hacia los cuartos de final del torneo copero tras deshacerse por la mínima del Deportivo de la Coruña en octavos no es más que un espejismo competitivo para una entidad sin opciones en LaLiga y que ha tirado por la borda el primer título de la temporada en Yeda. Vuelve también al Metropolitano, su remanso de paz, un oasis en medio del desierto donde no conoce la derrota esta campaña.

El empate a uno contra la Real Sociedad en el estreno del año ha descolgado a los colchoneros a once puntos del liderato. La falta de identidad en el juego, las dificultades para concretar las ocasiones que genera o la debilidad defensiva que es tónica general desde hace ya varios cursos hacen del equipo rojiblanco un gigante con pies de barro. La comparación sirve para definir su posición en la carrera con Barcelona, Real Madrid y Villarreal en LaLiga, tres rivales a los que no les consigue sostener el pulso. Sin opciones de competir por el título de LaLiga, la tercera plaza se aleja sin remedio con un Villarreal que tiene tres puntos de ventaja con un partido menos al mismo tiempo que compromete la cuarta posición ante un Espanyol que acecha con cuatro de desventaja.

El Villarreal se aleja en LaLiga al tiempo que el Espanyol acecha por la cuarta plaza

Sin Giacomo Raspadori (Atalanta) ni Conor Gallagher (Tottenham Hotspur) ya entre las filas, cuatro salidas junto a la de Carlos Martín y Javi Galán materializadas en esta ventana de ventas dentro de un “mercado hostil” que no ha tenido a bien todavía la incorporación de algún fichaje tras dos semanas de actividad, Diego Pablo Simeone sobrevive al desgaste apelando al 'kintsugi', la técnica ancestral japonesa que repara y recompone piezas rotas para celebrar la imperfección y la resiliencia. Y es que el Atleti ha llegado a enero siendo un equipo roto, deslavazado, a veces hasta anodino, difícil de explicar. Cuenta ahora mismo con 20 jugadores en plantilla, tres de ellos en la enfermería (Koke, Lenglet y Nico González). “Sé cuál es el objetivo, sé cuál es el camino y no voy a parar hasta que las energías se me acaben", pronunció esta misma semana el técnico argentino tras regresar de Arabia Saudí.

A Oblak le descerrajan su portería jornada tras jornada demostrando que nada es eterno en el tiempo. A Giménez, presunto líder de la zaga, le ha adelantado por la derecha un lateral reconvertido a central recién llegado a la plantilla como símil de una defensa agujereada. Que el problema en el lateral izquierdo persiste más de un lustro después desde que en 2019 Filipe Luis hizo sus maletas con destino a Brasil. De Álex Baena se intuye que sigue en la búsqueda de un mejor punto físico que no le haga competir con el freno de mano echado. Y que a Julián Alvarez, como al mismísimo Charles Barkley en Space Jam, le han robado los poderes: solo ha marcado un gol en los 12 partidos de LaLiga que ha disputado desde que hizo cinco tantos en la misma semana frente a Rayo Vallecano y Real Madrid.

El peor momento del curso

A San Blas-Canillejas llega un Deportivo Alavés herido en lo anímico, con dudas en términos de confianza y con las urgencias que precipitan todo. Solo ha sumado un punto de los últimos doce posibles en LaLiga, propiciando que se meta de lleno en la batalla por una permanencia que le coloca con tan solo dos puntos de ventaja con respecto a las posiciones de descenso. Sin ir más lejos, las cuatro jornadas que acumula sin ganar (1E 3D) desde que superase por la mínima a la Real Sociedad a principios del mes de diciembre representan su peor racha sin triunfos de la temporada. Se presenta en la capital, además, después de recibir tres goles del Villarreal y otros tantos por parte de Osasuna, entre medias de recibir al colista de LaLiga (Real Oviedo) contra el que no pudo pasar del empate.

Al cierre de la primera vuelta del calendario, contra el único rival que ocupa las cuatro primeras plazas de la tabla clasificatoria ante el que ha conseguido puntuar el conjunto albiazul ha sido precisamente el Atlético de Madrid (1-1 en Mendizorroza). Tanto contra Barcelona como frente al Real Madrid ofreció resistencia pese a las derrotas, adelantándose en el marcador en el Camp Nou como aguantando en pie ante los blancos hasta el último cuarto de hora en Vitoria tras el gol de Rodrygo Goes. No son casualidades esos ejercicios de resistencia en un equipo cuya principal virtud es sostenerse desde la defensa. Lo sabe bien el propio Atleti, siendo un rival al que solo ha ganado en uno de los cuatro últimos enfrentamientos ligueros (2E 1D).

El Alavés ha perdido sus seis últimos partidos como visitante, primer equipo de LaLiga en hacerlo esta temporada

Coudet señala que la pegada es uno de los principales lastres que condena al cuadro vitoriano. Sus 16 goles este curso, promediando menos de uno por partido, se sitúan como tercer peor registro de LaLiga, solamente empeorados por el Real Oviedo (9) y el Getafe (15). "Nos cuesta marcar", sintetizó el técnico argentino tras la derrota sin paliativos frente al Villarreal en la última jornada en la que acumuló hasta 16 remates totales, solo cinco de ellos entre los tres palos.

Aunque no lo destacase en la última rueda de prensa, otro de los déficits que este curso presenta el conjunto babazorro tiene relación directa con el rendimiento lejos de Mendizorroza. Con su pinchazo en La Cerámica se distingue como el primer equipo de LaLiga en perder seis partidos consecutivos como visitante, una racha que también padeció la campaña pasada en los estertores de la etapa de Luis García Plaza en el banquillo. Es el tercer equipo de LaLiga con peor puntuación a domicilio en el presente curso (cuatro puntos de 27 posibles), empeorados tanto por Valencia (3/27) como por Osasuna (2/30). Ahora visita el Metropolitano, una plaza en la que ningún equipo gana desde que lo lograse el Barcelona en marzo de 2025.